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HA FALLECIDO MARIO BENEDETTI, HOY 17 DE MAYO 2009

Mario Benedetti (foto de Eduardo Longoni)

El martes 17 de septiembre, Martín Santomé anota en estos simples términos la extraña ausencia de Laura: Avellaneda no vino a la oficina. Siete días después del primer indicio de lo terrible, sólo atina a escribir: Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Cuatro meses después, cuando retoma el diario y escribe sobre la muerte de Laura, quizás un poco para aclarar las ideas, digerir la noticia indigerible, conjurar el paso irrefrenable de la vida o al menos de lo que queda de ella, Martín Santomé reflexiona sobre las formas de decir la muerte:


“Falleció”, dijo la voz del tío. La palabra es un asco. Falleció significa un trámite: “Una mala noticia, señor”, había dicho el tío. ¿Él qué sabe? ¿Qué sabe cómo una mala noticia puede destruir el futuro y el rostro y el tacto y el sueño? ¿Qué sabe, eh? Lo único que sabe es decir: “Falleció”, algo tan insoportablemente fácil como eso. Seguramente se estaba encogiendo de hombros. Y eso también era un asco. (…)

Cuando estuve en casa solo en mi cuarto
, cuando hasta la pobre Blanca me retiró el consuelo de su silencio, moví los labios para decir: “Murió. Avellaneda murió”, porque murió es la palabra, murió es el derrumbe de la vida, murió viene de adentro, trae la verdadera respiración del dolor, murió es la desesperación, la nada frígida y total, el abismo sencillo, el abismo.



Hoy don Mario no vino a la oficina. A los 88 años el cuerpo vive en un estado permanente de alerta. Cuatro hospitalizaciones en los últimos dieciocho meses fueron algunas de las aproximaciones que la muerte hizo por los lares de don Mario. Hace un rato la noticia de su partida saltó a mis ojos desde una de las ventanas de información con las que llevo horas trabajando. La primera noticia que encuentro repite esa palabra que quiere ser elegante: falleció. Pero hoy don Mario no vino a la oficina y uno piensa en el derrumbe de la vida, en el abismo. Hoy se me murió don Mario, se nos murió.



JORGELETRALIA

17/05/2009
Guardado en Siendo un escritor




PORQUE NADIE MUERE MIENTRAS SE LE RECUERDA.
SOLO EL OLVIDO... MATA



He escogido la nota de Jorge, de Letralia, Tierra de las Letras. La he escogido porque ha sido la primera noticia sobre el fallecimiento de Benedetti que he recibido. Pero también por la forma en que Jorge ha escrito su rendido homenaje, lleno de sentimiento e incluso con estilo literario. Sólo pude sumarme al duelo dejándole estas palabras...


"Un digno y merecido homenaje. El mejor para Benedetti. Al usar el paralelismo de sus palabras referidas a la “ausencia” o muerte de Laura y emplearlo para darnos la noticia de la muerte del autor, la noticia sobre su muerte es doblemente fallecimiento y doblemente, ausencia. Me quedo con esta frase y creo que condensa todo el profundo sentimiento que nos alberga a quienes amamos la Literatura y la obra de Mario: “Hoy se me murió don Mario, se nos murió.”

Sí: más bien… se nos murió. Falleció, que es un asco de palabra. Yo prefiero decirle hasta siempre pensando en su extraña ausencia, que no llegó a la oficina porque tuvo que escribir y que de seguro, a estas horas… seguirá escribiendo.

Mis cordiales saludos y mi acompañamiento en estos momentos tristes. “... Pero no debemos afligirnos, porque la belleza subsiste en el recuerdo… ” Wiliams Worthworth".



Bilbao, España, 17 de mayo de 2009 Alicia Rosell© Directora General de LVDLPEI

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