Revista sobre Literatura, Artes y Espectaculos, Periodismo y Comunicaciones de HISPANORAMA

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Lecturas Recomendadas sobre Literatura Hispánica

DESDE LA TIENDA DE LA EDITORIAL IBEROAMERICANA "ALICIA ROSELL"

OS RECOMENDAMOS LAS OBRAS DE NUESTROS AUTORES.

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Radio Hispanorama Literario On Line


Rafael Merida Cruz-Lascano

Por
:
Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano
Embajador de la Paz
Embajador Cultural para el Mundo
“Hombre de Maíz” 2009

La verdadera Paz, sólo puede ser fruto de la Justicia.


Miembros activos de: SELAE, Italia.
http://selae.blogspot.com/2010/09/marcela-rodriguez-valdivieso.html

CD: Antología (Marcela Rodríguez)

Título: Antología
Intérprete: Marcela Rodríguez V.
Nacionalidad: Chilena
Sello Discográfico: Italian Music
País: Italia
Año: 2010
Género: Testimonio y Canciones
Temas: 22 Canciones y 1 Testimonio

Ilustraciones Carátula: José Balmes (Premio Nacional de Arte) y Gustavo Donoso (Gus)
Guitarra y 2° Voz: Mario Álvarez
Producción General: Julio Araya Toro

El Sello discográfico Italian Music nace en Santiago de Chile el 10 de Octubre de 2000 con el nombre Sello Colonial. La primera producción discográfica de este sello fue el disco compacto “Por la Vida ” (2000) de Marcela Rodríguez. Este disco contiene doce canciones del canto popular latinoamericano interpretadas por Marcela, quien en aquel entonces era presa política y se encontraba recluida en el hospital de Infecciosos Lucio Córdova de Santiago, cumpliendo una condena de 20 años y 2 días que le dieran las fiscalías militares por supuestos delitos terroristas cometidos contra la dictadura militar de Pinochet y los gobiernos seudos democráticos de la Concertación de Partidos por la Democracia. Esta grabación fue hecha en forma clandestina como forma de protesta por el aislamiento y la falta de atención médica en que se encontraba en dicho lugar y como testimonio de vida frente a la paraplegia que la afectaba y la afecta hasta el día de hoy.

El día 10 de Octubre de 2010 en conmemoración de los diez años de vida de la casa discográfica, en Milán Italia, el sello Italian Music a través de su director Julio Araya ha lanzado el disco compacto “Anzología” de Marcela Rodríguez con 22 canciones y un breve testimonio de su lucha contra la dictadura militar de Pinochet. Esta obra es una antología de los tres discos compactos que ha grabado Marcela en Chile y que son: “Por la vida” (2000), “Margarita” (2001) y “Testimonio de tres presas políticas chilenas” (2001).


Bienvenidos a la página web del Sello Italian Music (SIM) con sede en Milán, Italia. En este sitio encontrará la información general de nuestro sello y una síntesis biográfica de nuestros artistas, además las publicaciones realizadas por nuestro sello discográfico. Con esto lo que pretendemos es difundir la música y contribuir con ello al mundo del arte y la cultura.

Quienes deseen adquirir este CD pueden escribir a: im_2000@hotmail.it
http://www.galeon.com/italianmusic/

http://sello-italian-music.blogspot.com/


CERRO RENCA

Vengo a este encuentro ya sin fuerzas
para enfrentar sus inquietas miradas.
Intento demorar la llegada
mas, inexorablemente apuro el paso
llegando a la cima de aquel cerro
que era nuestro lugar secreto,
donde tantas veces discutimos clandestinos
el futuro de la patria y nuestros propios destinos.

Sentados sobre la hierba húmeda de la mañana
los cinco muchachos preguntaban con los ojos,
esos ojos de mirada limpia, honesta, profunda
que vislumbran el futuro con porfía,
nunca pensando en la muerte
siempre queriendo la vida.

Lentamente me acomodo al lado de ellos
tratando de calmar mis emociones.
¿Pero qué se puede decir serenamente
cuando un nudo te cierra la garganta
y los sollozos te impiden las palabras?

Que nefasto día, que misión tan ingrata
y debía ser yo quien se los dijera,
debía ser yo quien los consolara.
No hay necesidad que me tragues tierra,
ya que siempre he sabido encarar las desgracias.

No fue necesario decir nada,
estaba todo en mi mirada,
el dolor, la pena, la rabia;
el odio hacia el maldito canalla
que ensangrentó nuestra patria.

“No logró evadir la emboscada,
fue abatido, compañeros, a mansalva”.

Los cinco muchachos se tomaron de las manos,
por siglos no se dijo una palabra,
mas luego sin aviso, sin acuerdo ni nada
un alarido indescriptible salió de sus gargantas.

Nos abrazamos llorando a mares,
qué importaba que los demás miraran,
qué importaba si no entendían lo que pasaba,
sólo importaba que en nuestro lugar secreto
donde discutíamos clandestinos
el futuro de la patria y nuestros propios destinos,
el dolor se había instalado para siempre
en aquellos cinco corazones y en el mío
que sentados sobre la húmeda hierba de nuestro cerro
amargamente llorábamos un sexto puesto vacío.

Marcela Rodríguez Valdivieso
(Chile).



POR SU VIDA Y DIGNIDAD

¡EXIJAMOS LIBERTAD PARA MARCELA RODRIGUEZ !

LA PRIMERA SENTENCIA

Marcela Rodríguez cayó herida en noviembre de 1990 en el rescate de Ariel Antonioletti. Una bala atravesó su médula espinal dejándola con una paraplejia espástica irreversible.

Aislada en el hospital penitenciario por más de un año, fue privada de atención médica y de condiciones básicas de higiene corporal y ambiental por una decisión política que la prefería muerta. Profundas llagas en su cuerpo y cuadros infecciosos generalizados casi lograron tal propósito. Sólo la solidaridad y presión social nacional e internacional la salvó de ese trance y logró después su libertad provisional, pero no así su salida del país para que recibiera la atención integral que requería en ese momento crucial.

Desde entonces y producto de las secuelas de su paraplejia, ha sido operada y atendida de urgencia reiteradas veces, sin que eso le haya significado mejoría alguna en su salud. Por el contrario, el aumento constante de dolores y espasmos que la mantienen en un círculo vicioso de sobrevivencia, a riesgo de su vida, es lo único que ha podido obtener de nuestro sistema de salud pública.

Esto lo saben los médicos de los hospitales en los que ha estado y lo saben a la vez los Tribunales de Justicia, las Fiscalías y el Gobierno.


EL DOBLE CASTIGO

Actualmente Marcela está procesada por la II y IV Fiscalías Militares en base al Artículo 8º de la Ley de Control de Armas y Explosivos y la Ley Antiterrorista por el rescate de Ariel Antonioletti, con peticiones de condena en primera instancia de 20 y 15 años respectivamente. Todos estos procesos se han extendido por más de 8 años, pero al acercarse un cierre definitivo de estas causas, aumenta el riesgo de que la vuelvan a encarcelar.

A raíz de esto y de otros vicios legales, está pendiente sobre ella una orden de arraigo que la sentencia a permanecer aquí, en su silla de ruedas y de hospital en hospital...


UN CANTO A LA VIDA

Estos años han sido el mayor y más duro desafío a sus convicciones y compromiso a toda prueba, a su amor profundo por la vida.
Marcela resiste, lucha por mantenerse con toda su entereza y voluntad inquebrantable dando la pelea por la vida. Y la posibilidad de seguir soñando con una vida mejor por su pueblo.
Desea estar mejor y ser respetada como persona, porque se lo ha ganado con creces y porque quiere seguir aportando a pesar de sus limitaciones.
Su cuerpo dolido y cansado le pone trabas y le impide hacer lo que quiere entregar, pero no se da por vencida y, con fuerza y coraje, sigue luchando.



NUESTRO DESAFIO

Sólo un tratamiento integral puede romper ese círculo y salvar su vida. Una real estrategia de rehabilitación, con recursos adecuados y equipo interdisciplinario que avance armónicamente en todos los aspectos involucrados, con dedicación personalizada y sostenida en el tiempo. Las medidas de parche o parciales sólo han ocultado una lenta agonía.

Hoy requiere de atención médica urgente, de calidad, eficiente y responsable; hoy su salud está más deteriorada. El sistema de salud en Chile, clasista y mercantilizado, le imposibilita acceder a un tratamiento adecuado. No hay bolsillo capaz de afrontar costos de tal envergadura. Por esta razón sólo queda la posibilidad de buscar este tratamiento en otro país.

Convocamos a las organizaciones internacionales de solidaridad a obtener una invitación de una institución que se comprometa a acogerla y atenderla para brindarle los tratamientos médicos y la rehabilitación que necesita. Con esta invitación se podría presentar a la Fiscalía Militar una solicitud de autorización provisoria para salir del país. Todo esto sin perjuicio de seguir luchando por obtener su libertad definitiva.


TESTIMONIO DE MARCELA RODRIGUEZ

Me llamo MARCELA IRENE RODRIGUEZ VALDIVIESO; nací el 3 de marzo de 1953. Soy la segunda de 3 hermanas, hija de Ricardo, jubilado, y de Pilar, dueña de casa.
Vivimos en la población Villa Sur entre 1957 y 1994; cuando llegamos a la población ésta no estaba terminada aún; no teníamos electricidad y debíamos ir a buscar el agua en bidones a la población Las Lilas, a unas 5 cuadras de mi casa.

Estudié la enseñanza básica en la Escuela Matte de la Población Dávila, que estaba a 10 cuadras de mi casa. Cursé el 7º y el 8º en el Instituto Comercial de Villa Sur y la enseñanza media en la Escuela Técnica Femenina Nº 3 que estaba en el Paradero 10 de la Gran Avenida.

En 1967, ingresé junto con mi hermana a las Juventudes Comunistas, incentivadas por un grupo de amigos del barrio; realizábamos actividades sociales y más tarde trabajamos en la campaña de Salvador Allende.

En abril de 1968 junto con mis hermanas ingresé a un conjunto folklörico del Centro Comunitario de Villa Sur, donde aprendí a tocar guitarra; hacíamos presentaciones de folklore de la zona central en distintas poblaciones del sector. De este conjunto surgió el Centro Cultural Villa Sur, donde funcionaban además grupos de teatro, talleres muralistas y de plástica. En 1971 se formó la Agrupación de Centros Juveniles, la que llegó a contar con 12 organizaciones de jóvenes. El 11 de septiembre de 1973 vino a poner un punto final a este desarrollo.

En 1974 ingresé a estudiar Tecnología en Tejidos en la Universidad Técnica del Estado. Formaba parte del último grupo del preuniversitario para la juventud pobladora organizado por un grupo de estudiantes de la universidad.
Fue para mí una experiencia contradictoria estudiar en una Universidad llena de jóvenes vitales, pero amordazados por el terror y el espanto. Debido a graves problemas familiares no pude terminar mis estudios y, posteriormente, la carrera fue cerrada por la dictadura y no pude terminar mis estudios.

En 1976 contraje matrimonio con Carlos Silva, estudiante de arquitectura de la Universidad de Chile y nos fuimos a vivir con mi suegra a la Comuna de Quinta Normal. Tuve dos hijos que fallecieron al poco tiempo de nacer.

En 1979 comencé a trabajar como secretaria de una oficina formada por 12 estudiantes de arquitectura, que combinaban el trabajo con los estudios. En la oficina de arquitectura todos se fueron titulando; yo dactilografiaba memorias y proyectos de título. La oficina se cerró en 1984; producto de la cesantía generalizada. Casi todos los titulados, incluyendo mi esposo, debieron trabajar en el POJH (Programa para jefes de hogar) en distintas comunas de Santiago. Nos fuimos, entonces, a Ecuador, pero el clima de ese país afectó mi salud y debimos regresar en agosto de 1985. Desde entonces continué trabajando con mi esposo como ayudante de arquitectura, dibujante técnico y secretaria a la vez.

El 14 de noviembre de 1990 fui detenida con posterioridad al rescate de un joven preso político, Ariel Antonioletti, para el cual me habían pedido ayuda. Recibí un disparo en la espalda y recuperé el conocimiento en la Posta Central donde permanecí incomunicada y custodiada por una gran cantidad de Carabineros. Luego me trasladaron a la Penitenciaría, donde me encerraron en una pieza oscura de 2 x 3 metros, tapiando la ventana con una placa metálica.

Me incomunicaron hasta el 27 de noviembre, fecha en que pude hablar con mi abogado y ver a mi familia. Pasé 2 meses en la enfermería de la Penitenciaría y mi situación física fue empeorando producto de la falta de atención adecuada. Finalmente y gracias a la solidaridad de muchas personas, me trasladaron a la Posta Central, aquejada de una septicemia generalizada.


MARCELA RODRIGUEZ OPRECH
Organización de Apoyo a los Presos Políticos en Chile
E-mail : oprech@hotmail.com


Primer Encuentro Internacional de Poetas del Mundo
“CAMINO AL SUR”

Une Trawün Walmapu Wirintukufe “WILLI RÜPÜ MEW”

-Del 19 al 28 de febrero 2011-

Poets of the World prepares meeting with the Mapuche people.

«Poetas del Mundo » prépare une rencontre poétique avec le peuple mapuche.


CHILE-Santiago: La ONG-MUNDIAL “Poetas del Mundo” está organizando el PRIMER ENCUENTRO DE POETAS DEL MUNDO “CAMINO AL SUR” - UNE TRAWÜN WALMAPU WIRINTUKUFE “WILLI RÜPÜ MEW”, actividad que se desarrollará del Sábado 19 al lunes 28 de febrero 2011 en Santiago, la capital chilena, la Isla de Chiloé y la Región de los Lagos, a más de Mil kilómetros al Sur de Santiago en pleno corazón del país mapuche. El programa contempla además un acto conmemorativo al primer aniversario del terremoto que sacudió la zona el 27 de febrero 2010, sismo considerado el quinto más violento que se registra en el planeta y que dejó cientos de víctimas fatales y cientos de miles de damnificados. La actividad se llevará a cabo el mismo día 27 de febrero y en el epicentro de la catástrofe que golpeó duramente a los chilenos. Otro de los momentos fuertes del evento será la visita a los presos mapuches detenidos en las cárceles de Temuco y Angol acusados de protagonizar “actos terroristas”. Muchos recordarán las emblemáticas huelgas de hambre que estos prisioneros realizaron en el transcurso de este año y que tuvo a varios de ellos al borde de la muerte. Este evento poético se enmarca en lo que es uno de los principales deberes de todo poeta del mundo, “no dejar de visitar ningún barrio para llevar la palabra, como si ésta fuese lluvia que cae sobre la tierra, haciendo ver un espectáculo de gracia, como si fueran flores para los ojos de la humanidad. El poeta será la luz que guía al guerrero como si fuera dunas en la oscuridad de la noche.” [Artículo 8, Manifiesto Universal de poetas del Mundo]


Primer Encuentro Internacional de Poetas del Mundo

“CAMINO AL SUR”


Une Trawün Walmapu Wirintukufe

“WILLI RÜPÜ MEW”


Del 19 al 28 de febrero 2011


Poetas del Mundo en su misión por la paz, la justicia y la defensa de los pueblos originarios, organiza este primer encuentro internacional de poetas “Camino al Sur”, como una expresión de solidaridad con las comunidades mapuches que desde la llegada del invasor viven en permanente resistencia hacia quienes acosan su existencia. Llamamos a los poetas del mundo entero a tomar conocimiento de la realidad que vive el país mapuche y a expresar su apoyo a través del arte de la palabra.

PROGRAMA: Seguir leyendo en Poetas del Mundo


UN DIA CUALQIERA DEL VENDEDOR DE GAFAS

(TRES POEMAS)



de Alexis Díaz Pimienta, el jueves, 11 de noviembre de 2010

Feliz con el Accésit que obtuvo este libro en el Premio Internacional de Poesía Tomás Morales, de Canarias, no resisto la tentación de publicar un anticipo, tres poemas. Este libro, todo, es un alegato en defensa de los inmigrantes en España y el resto de Europa, un grito desgarrador denunciando feas realidades cotidianas.

Dice el Jurado en su Acta:

"La decisión del jurado de conceder el accésit al manuscrito Un día cualquiera del Vendedor de gafas obedece básicamente al deseo de reconocer y premiar una obra poética inspirada en la realidad cotidiana y en la capacidad del creador de descubrir la poesía de la realidad prosaica del día a día. Este es, a nuestro juicio, el fantástico don del escritor. [...]

El autor del poemario recurre a una doble perspectiva, la del inmigrante ante la realidad europea y la del europeo ante la realidad del inmigrante. El poeta se fija en el humilde vendedor de gafas, estatuillas, discos compactos ilegales, collares y amuletos, “con los ojos hinchados de mirar sin ver, / y los tímpanos carcomidos por palabras esdrújulas, / y la lengua deforme [que…] a las doce y cinco minutos de la noche[…]cae dormido sobre su propia sombra, / entre su mercancía”. Intenta descubrir el poema en los restos un naufragio, en un bazar o en las calles de Argel, o en las caras de muertos vivientes de los negros que a las tres de la tarde entrar a hacer sus compras en Carrefour. La luz inhabitual y favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad le permite al poeta ver el mar de aguas oscuras “llenas de cadáveres que nadie ve”, o a los familiares de los inmigrantes sin nombre que perecen en las costas de Europa.

Son breves historias de personas anónimas, que se descubren únicamente ante los ojos privilegiados del creador: el tocador de banjo de la estación del metro, la de la Venus Hotentote, el guerrero bosquimano, el náufrago Mohamed y tantos otros.

La sustancia poética no reside principalmente en los recursos estilísticos habituales de la lírica, sino en el lenguaje adecuado a la realidad descrita, con metáforas e imágenes originales, inéditas, que son el reflejo literario de la revelación privilegiada de la realidad."

Hasta aquí el acta. Yo lo dejo a vuestra consideración. Abrazos.

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Un día cualquiera del vendedor de gafas


para Uberto Stabile

para Inongo-vi-Makomé


A las diez de la mañana

el negro vende gafas de sol, cinturones de piel,

tallas artísticas con pezones y cuernos.

A las dos de la tarde el negro vende ébano bembón,

collares bendecidos por lejanos orishas.

Con la mirada perdida en algún punto de la otredad,

solo, en cuclillas, el negro vende.

Salió de África un lunes de peces ciegos

y maderos enmohecidos por la luna, un lunes agrio;

salió apoyado en el hombro de otros potenciales vendedores

de gafas de sol, cinturones y tallas.

Dejó una casa enorme, con rascacielos verdes,

con gigantescos animales domésticos.

Dejó una mujer rodeada de anafes,

cacerolas de barro y ojitos redondos y ahuecados

como las antiguas monedas de veinticinco pesetas.

A las seis de la tarde el negro vende collares y amuletos.

A las diez de la noche el negro vende pedacitos de música.

Vende envuelto en trapos multicolores

y con los dientes blancos.

Vende a la vez que sueña

con papeles que legalicen su rubor,

o con goles que lo rediman de visitar el mercadillo.

El negro tiene los ojos hinchados de mirar sin ver,

y los tímpanos carcomidos por palabras esdrújulas,

y la lengua deforme.

Por eso los niños se ríen

cuando lo escuchan proponer “cinturrones”.

Por eso casi nadie compra sus mercancías.

Por eso, incluso, molesta el tono oscuro de la palabra “gafas”.

Por eso, incluso, los pequeños comerciantes lo denuncian.

Por eso, incluso, abundan policías y traficantes de indigencia.

A las doce de la noche el negro cuenta las monedas que tiene.

Las gafas que le quedan. Los cinturones.

Los senos y los cuernos de madera.

A las doce de la noche se supone que los orishas se despiertan

y que toda África bulle entre tambores y danzas tribales.

Pero a las doce y cinco minutos de la noche

el negro cae dormido sobre su propia sombra,

entre su mercancía.

Cae dormido con los ojos redondos y ahuecados

como antiguas monedas de veinticinco pesetas,

ojos que no le sirven para nada en la época del euro.


“Quiero vivir más de 45 años”

Da Diallo acaba de ser rescatado del mar. Su lancha chocó contra el pesquero al que se había acercado para pedir agua y gasolina. No parece afectado por la muerte de su hermano mayor, cuyo cadáver se halla a solo unos metros. Cuando un voluntario de la Media Luna Roja le pregunta por qué quiere ir a Europa, responde: “Quiero vivir más de 45 años”.

Tomás Bártulo, El País Semanal, 16 de abril de 2006, p. 53


¿Y dónde está el poema?

¿En sus párpados mohosos como tablas náufragas?

¿En el vidrio molido de su orina reciente?

¿En las lejanas costas de Nuadibú,

en las chabolas letrinosas de Nuakshot?

¿Dónde está el poema?

Buscamos, como arqueólogos desesperados,

los restos del poema entre las rocas,

pero sólo encontramos los ojos de Da Diallo,

que solo ve los restos del cayuco,

que solo ve la furia de las olas,

que solo ven el cadáver de un niño de 44 años.

¿Dónde está el poema, dónde se habrá metido?

Seguramente, el agua reblandeció sus partes,

oxidó sus signos más visibles,

y nos queda tan solo la escena del crimen,

el cadáver del poema, pero no su cuerpo.

De todos modos, convencidos de la importancia del poema,

continuamos buscando, buceamos con cámaras de vídeo,

cámaras fotográficas, bolígrafos, lápices,

SMS, emails, sonidos guturales, canciones de protesta,

con toda la parafernalia de la voz buscamos

el poema, sus huellas, sus restos,

pero sólo hallamos los ojos de Da Diallo, comidos por el frío,

salpicados de arena en una vanguardista instalación del miedo.

No está el poema, pero sí su imagen.

No está el poema, pero sí su hermenéutica salvaje.

Da Diallo estuvo meses entrenando para nadar bien.

Da Diallo nada de forma tan sublime que ahora es

la única parte del poema visible, su parte plástica.

Decepcionados, los convocados para el levantamiento del poema

nos conformamos con un único verso:

“Quiero vivir más de 45 años”,

un raro verso de trece sílabas

—nada frecuente en estas costas—

puesto en la boca de alguien

que no sabe, evidentemente, matemáticas.


Argel en agosto


Un mar de jabas de nailon negro, preñadas de aire,

a los pies de unos niños que juegan al fútbol.

Estamos en Argel,

bajo la blanca luz de las tres de la tarde.

Un mar de jabas de nailon rotas, colgando de la hierba.

Niñas y niños saludan desde las ventanas.

Dos adolescentes se ofrecen como guías

de este barrio sin pérdida,

de esta explanada llena de mariposas asustadas.

Al fondo, un almacén con pintadas en árabe.

Junto a nosotros, a nuestro alrededor,

el olor del cilantro y el jengibre.

Uno de los adolescente es Ammón,

dueño de un largo alfabeto gestual

y de una risa pícara y salvaje.

Ammón nada en el mar de nailon negro

como un pez conocido.

Pero a nosotros nos deslumbra la luz,

nos enceguece el polvo.

Telas de todos los colores cruzan a nuestro lado.

Sandalias de todos los tamaños nos persiguen.

Alfombras que no saben volar penden de los balcones.

Ammón traduce nuestra sed, mal interpreta nuestro hambre.

Ammón tiene catorce años y un tío en Algeciras.

Ammón tiene los dedos de los pies sucios y un hermano poeta.

Nosotros somos torpes, ingenuamente malos,

más infelices que una jaba de nailon agujereada por la hierba.

Estamos en Argel con zapatos del Corte Inglés.

Estamos en Argel con relojes de pila.

Estamos en Argel con gafas oscuras.

Estamos en Argel con cámaras digitales.

Estamos en Argel con violentos recuerdos de niños degollados.

Estamos en Argel y nos negamos a comer lechuga.

Estamos en Argel compadeciendo a las muchachas.

Estamos en Argel bebiendo Coca-Cola.

Estamos en Argel pensando en el hachís.

Estamos en Argel recordando qasidas y moaxajas.

Estamos en Argel perdidos,

descalzos, desnudos, temerosos,

rogándole a este adolescente que nos diga

la edad de las alfombras,

la afinación real de los laúdes.

Pero nada es posible.

Mucho menos ahora que Ammón

acepta una gorra de béisbol y dice “gracias”,

como si comprendiera.

El viento sopla, levanta polvo,

envuelve a Ammón y se lo lleva lejos.

De los balcones se desprenden las alfombras más tristes.

En las ventanas los rostros infantiles se apagan.

Ahora somos reclusos incomunicados en medio de la hierba,

a las tres de la tarde, bajo la luz blanca de Argel,

en una ciénaga de jabas negras preñadas de aire.


La mejor hora para ir a Carrefour...

A las tres de la tarde las cajeras

se turnan para tomar café (o ir al servicio).

De pronto, mudas, con los ojos,

las bocas y las cajas abiertas,

miran entrar a un grupo de cadáveres.

Los ven coger los carros de la compra,

descalzos, con la ropa mojada

y manchada de arena. No tienen ojos,

sino peces nerviosos en las cuencas vacías.

No tienen voz, sino un gritillo lánguido,

como de tabla rota.

Unos son negros, otros verdes, otros azules,

la mayoría color travertino.

Tranquilos, los cadáveres se dispersan

por los departamentos.

Una cadáver embarazada va,

apoyándose en otra,

a ver la ropa de bebé.

Los hombres van, de tres en tres,

a escoger frutas,

pantalones, electrodomésticos.

Todo normal, hasta la frialdad

del cantante de moda por los altavoces.

Entre los cadáveres no hay ninguno que fume.

Sólo uno bebe alcohol.

Y un tercero sabía que existía el látex.

“Son más de quince”,

piensa la muchacha de la caja número 1.

“Son más de treinta”,

piensa la muchacha de la caja número 2.

“Son cientos, miles, cientos de miles”,

piensan las muchachas de las cajas 3 a la 8.

“Son negros”, piensan las muchachas de la 9 a la 15.

“Son muertos”, piensan las muchachas de las 16 a la 22.

“Son jóvenes”, piensa la muchacha de la 23.

“Son negros muertos jóvenes”, piensan todas,

y continúan mirándolos.

Los cadáveres deambulan por Carrefour,

llenan los carros de panes y peces,

de latas, frutas, ropa sport, confituras.

No hablan con nadie. Y nadie habla con ellos.

Sólo las cajeras observan, atónitas,

cómo pasan por caja sin pagar,

desdentados y frágiles,

y se alejan hacia los botes

que los aguardan en el aparcamiento.

“Es increíble cómo ha avanzado

el mar en los últimos años”,

comenta la muchacha de la caja número 24.

“Sí, es increíble”, repiten a coro las demás,

y se quejan de haberle puesto sal

en vez de azúcar al café, y sonríen.


"Un día cualquiera del vendedor de gafas"


"Su sueño era vivir en Canarias"


Felicitaciones, Alexis Día Pimienta, por tu premio y por la excelencia de tus Letras. ¡Gracias por ser miembro de LVDLPEI!
Alicia Rosell.

"I Antología de autores LVDLPEI"

A "RUBRICATA"


L'edició 2342 de la revista rubinenca Rubricata, ha publicat una columna de l'escriptor i col·laborador d'aquest bloc, Àngel Brichs, en la que el barceloní cita l'antologia d'Alicia Rosell com a exemple clar dels canvis que està sofrint la literatura, també, en el món digital

Un article que tenim el gust d'oferir-vos tot seguit. Cortesia d'Àngel Brichs:

Escrivint el futur

Des de fa poc més de tres anys i mig, una verdadera revolució tecnològica ha entrat a les nostres llars, removent molts dels eixos pels que es cimentava la nostra societat. No us parlo de res més que de la creixent voràgine –que s'ha endintsat en el lleure de petits i grans– produïda per allò que coneixem com a xarxes socials.

Si bé amb una acollida limitada dels primers fòrums web que coneixérem, fos per la lentitut o manca d'aplicacions que els caracteritzava, ens feren comprendre que Internet havia d'evolucionar, encara, un xic més. El que no ens hauríem pensat és que en poc més de vuit anys, féssim el pas de gegant que ens ha portat des del Globalchat fins a conèixer xarxes de grans dimensions, amb aplicacions mai somniades abans, com són facebook, digg, la xarxa de blocs blogger, wordpress o l'alternativa americana als sms: twitter.

El cert és que, a dia d'avui, podem comptar amb una connexió que, encara que no disposa de les excel·lències d'Holanda o del Regne Unit, on disposen d'una fibra òptica amb més de 200 Mb de velocitat, sí ens permet connectar-nos i passar –quasi cada dia– més temps davant d'un ordinador. Això és dolent? Científics i experts es fan la mateixa pregunta, tot analitzant i comparant casos d'adicció en individus de diferents edats, sobretot en les més joves. Emperò, tot i que la dieta sedentària dels que sofrim les conseqüències del món digital cal dir que, com a tota moda –quant a novetat–, obliga a canvis diversos dins el sí de la societat. I la pregunta és: a on ens portarà tot això? I el què és més: quins ens seran llurs efectes? El temps ens ho dirà, mentre que, online, seguim escrivint el nostre futur.



Portada de la I Antología de narrativa corta hispanoamericana. Treinta autores de LVDLPEI, una de les nombroses publicacions, encara que en paper, nascuda dins les xarxes interactives online, on la literatura ha entrat, també, amb efectes devastadors.


Font de l'article i les imatges: ©Revista Rubricata




--- En castellano ---


LA I ANTOLOGÍA DE AUTORES DE

LVDLPEI


EN LA REVISTA "RUBRICATA"

La edición 2342 de la revista Rubinenca rubricados, ha publicado una columna del escritor y colaborador de este blog, Ángel Brichs, en la que el barcelonés cita la Antología de Alicia Rosell como ejemplo claro de los cambios que está sufriendo la literatura, también, en el mundo digital.

Un artículo que tenemos el gusto de ofreceros a continuación. Cortesía de Ángel Brichs:

Escribiendo el futuro

Desde hace poco más de tres años y medio, una verdadera revolución tecnológica ha entrado en nuestros hogares, removiendo muchos de los ejes por los que se cimentaba nuestra sociedad.
No hablo de nada más que de la creciente vorágine -que se ha adentrándose en el ocio de pequeños y grandes- producida por lo que conocemos como redes sociales.
Si bien con una acogida limitada de los primeros foros web que conocemos, fuera por la lentitud o falta de aplicaciones que los caracterizaba, nos hicieron comprender que Internet tenía que evolucionar, aunque, un poco más. Lo que no nos hubiéramos pensado es que en poco más de ocho años, hiciéramos el paso de gigante que nos ha llevado desde el GlobalChat hasta conocer redes de grandes dimensiones, con aplicaciones nunca soñadas antes, como son facebook, digg, la red de bloques blogger, wordpress o la alternativa americana a los sms: twitter.
Lo cierto es que, a día de hoy, podemos contar con una conexión que, aunque no dispone de las excelencias de Holanda o del Reino Unido, donde disponen de una fibra óptica con más de 200 Mb de velocidad, sí nos permite conectarnos y pasar -casi cada día- más tiempo delante de un ordenador. ¿Esto es malo? Científicos y expertos se hacen la misma pregunta, analizando y comparando casos de adicción en individuos de diferentes edades, sobre todo en las más jóvenes.

Pero, aunque la dieta sedentaria de los que sufrimos las consecuencias del mundo digital hay que decir que, como toda moda-en cuanto a novedad-, obliga a cambios diversos en el seno de la sociedad.
Y la pregunta es: ¿A dónde nos llevará todo esto? Y lo que es más: ¿Qué nos serán sus efectos? El tiempo nos lo dirá, mientras que, online, seguimos escribiendo nuestro futuro.



Portada de la I Antología de Narrativa Corta Hispanoamericana.
Treinta autores/as de LVDLPEI, una de las numerosas publicaciones, aunque en papel, nacida en las redes interactivas online, donde la literatura ha entrado, también, con efectos devastadores.



Fuente del artículo y las imágenes: © Revista rubricados

[...] El resultado sería extraordinario: cómodas de seis cajones, con sobres de mármol, camas niqueladas con somieres altos que se fueron colocando en los lugares que yo escogí. Mi habitación destila ahora romanticismo, muy acorde con el ambiente; incluso vestí las ventanas con viejas cortinas que hallé en un baúl.

También mi despacho me dejó complacido. Sólo hubiera faltado pintar unas estrellas en mi bóveda azul para sentirme libre como un pájaro. Además, está tan alta esta cúpula celestial, que nada podría alcanzarla. Extraña similitud ésta que a mí me fascina, aunque esperaré que desde debajo de este cielo -únicamente mío- vayan descendiendo las palabras que han de engendrar mi personaje.

En la otra parte de la casa, la cocina ya ha cambiado radicalmente. Ahora su chimenea está limpia, los poyos lustrosos, los cazos, sartenes y demás utensilios colgados de alcayatas nuevas. En la “fresquera” hallé cubiertos de alpaca de otra época, bañados por una pátina de corrosión que después de lijarlos resultó ser menos dañina que lo que me hizo presagiar su mal aspecto. Nunca sentiré temor de comer en estos cacharros viejos, pues ya quedaron en pleno uso. Estoy dispuesto a recuperar el alma de la casa aunque tenga que renunciar a algunas comodidades de la vida moderna, pero no tanto como a un refrigerador pequeño, más que suficiente cuando uno vive solo.

Quisiera que los días fueran más largos, que las horas se estiraran dos o tres veces más para que el tiempo me cundiera holgadamente. Han pasado quince días desde mi llegada y aún no he tenido ni una señal. Espero que se haga el “milagro” que me apee de este temperamento mío tan obstinado. Acomodado en mi sillón, suelo dejar volar la imaginación, pero difícil resulta cuando se desconoce aún casi todo sobre la vida de tu personaje. “Aquí estoy, personaje, Cándida, antecesora mía: desde estas paredes que han de estar impregnadas de tu espíritu puro, te invoco. He de averiguar qué te ocurrió, pero no sé por dónde empezar. Al menos, dame una señal”... Debía estar loco cuando hablaba a solas con las paredes. Pero sentiré de veras si su espíritu no llegara a revelarse. Si no va a ser así, ya no podré sugestionarme, ni llegaré a rozar jamás la frágil línea que delimita el juicio de la locura.

Al decimosexto día tuve lo que yo creí ser una visión. Apenas duró unos segundos, tiempo justo para que las cortinas de la ventana revolotearan entre ráfagas de viento. Parecióme un hada al principio, pero más bien se trataba de una visión corpórea y terrenal dotada de todos los artificios de la juventud, fugaz visión de alguien desfilando ante mí que me cortó el aliento como lo haría un afilado cuchillo. Su belleza repentina me dejó perplejo: contemplado su rostro durante escasos instantes, otra inoportuna bocanada de aire pareció surgir del interior de mi cuarto e hizo un efecto émbolo que enmarañó los cabellos de la mujer y veló su belleza trémula y delicada. Su imagen etérea logró quedar impresa en mi retina. Me dejaba así, con el corazón encogido en un puño y la respiración entrecortada. De su presencia sólo quedaría el eco sonoro y el pausado discurrir de sus pasos alejándose, calle abajo.

Aunque no tuve tiempo suficiente para retener todas las facciones de su rostro, me diré siempre que eran las de un ángel, ¿quizás habría sido ésa la señal que tanto esperé de Cándida? Como todo son mortificaciones que ensombrecen mi febril mente de escritor, prefiero no pensar que ese aire envolvente que parecía succionarla para atraerla hacia mí me debía estar anunciando que me acercara a ella en cuanto surgiera la menor oportunidad. Si es que volvía a verla...

Por ahora, me quedo con el angustioso pensamiento de su ausencia, de saberla cerca de mí, a cuatro casas arriba o abajo, de pasear por las calles contrarias por donde ella acostumbre a hacerlo, de si frecuentaré los locales y establecimientos cuando ya ella haya salido, casualmente un momento antes. Temo que perderé su recuerdo con el discurrir de los días y que no retendré la fisonomía de sus rasgos, que no podré unir su divina cabeza a ese cuerpo suyo que no alcancé a ver bien... Por ello, a ratos sí y a ratos no, me pregunto si habrá sido real, o si tal vez todo habrá sido producto de mi imaginación calenturienta.

La soledad en la que me recluyo podría haberme vuelto loco sin esperarlo; otras veces, pienso si no habrá sido la misma Cándida la que se paseó corpórea ante mí, como si quisiera mostrarse y confirmarme que no estoy tan solo como yo creo. Aunque una sóla cosa es cierta: la mujer de la visión se giró hacia mí para mirarme como si hubiese sido avisada por ese sexto sentido que dicen que todos poseemos.

Mientras ella se alejaba, yo quedaba clavado en la butaca herido de muerte por las flechas de Cupido. Incluso dejé de escribir durante el resto del día, pues mi mente no pudo ya centrarse en nada más que esa aparición sensual y demoledora; la misma que me dejaba desolado en la semi penumbra de mi cuarto de trabajo, bajo el cielo azul de mi cúpula.

La soledad: la siento como una losa pesada doblegando mi espíritu. A causa de este silencio, repleto de ausencias, estoy seguro que no he de parecer el ser humano sociable que antes fui. Y, -aunque no debo sentirme triste por lo que no fue y nunca será- siempre creí que nada me ayudaría a olvidar aquélla mujer de mi pasado por mucho que ya no me duela. Nace de nuevo en mí ese sentimiento desconcertante que nos cambia la vida, ¿mal llamado amor? No se trata de estar enamorado, no es esa la palabra; me siento “hipnotizado”, tanto como Cándida debió de enardecer por igual a cuantos la cortejaron en vida.

Aquel mismo día retomé la escritura, acelerado pero repleto de ideas que plasmar en las cuartillas; por fin manejaba libremente mi mano mientras las ideas fluían vigorosas desde el cerebro hasta el papel: Escritura automática, como ya dijera en algunos de los talleres literarios que impartía en el pasado.

Cuando decidí abandonar Madrid no pude imaginar lo que me estaba esperando. Mi vida me ha convertido en otro desde que paseo por estos caminos de las estribaciones de la sierra. Disfrutaba de mis horas de escritura, pero el hecho de no tener contacto con la naturaleza iba poco a poco agotando mi caudal de ideas. Necesitaba recargarme de los olores y colores del paisaje que ahora me rodea. Andar y desandar caminos y veredas sin compañía alguna; aunque a veces pienso que me vendría bien la mansa y fiel presencia de un perro amigo. Estoy absolutamente seguro de que ha de ser la única amistad que necesito para sobrevivir a la rutina de mis días... la mejor para cualquier bohemio excéntrico que aspira llegar a tocar el fondo de su alma con la mente clara y el corazón frío. Desearía un mundo pintado de colores a mi gusto, que nada ni nadie me estropeara el cuadro de impresiones que tengo acerca de la vida que me tocó en suertes. Y es así como lo reflejo en mis escritos, en este relato que haré sobre Cándida, tantas décadas de caminos y ríos andados, y vedados después.

Como nunca poseí la más mínima clarividencia acerca del futuro, a lo largo de estas semanas de silencios me he planteado la escritura y la soledad como la mejor medicina para olvidar a Laura, la mujer por la cual abandoné Madrid con intención de expurgarme de todos los fracasos habidos y por haber en nuestra relación.

- Eres un egoísta, Dani, siempre me relegas por tus dichosos libros.

Sus reproches, siempre los mismos, chocaban contra mis intereses y el motivo de mi felicidad. Laura no me comprendía, aunque esta misma frase que sigue aquí se la lanzara cada día, a cada hora, a cada minuto:

- Tengo mucho trabajo, Laura, bien lo sabes. No me pongas a elegir entre tú o mi pasión literaria.

- Ese es el problema, Dani, que no soy yo tu pasión, sino las cientos de hojas que emborronas... -Destilaba rabia cuando me lo decía, pero siempre dejaba resbalar cautelosas y oportunas lágrimas.

El deseo de escribir en paz me devolvió a la vida literaria y se van cauterizando las heridas de mi corazón. Ya apenas siento dolor por su huida, y desde que tuve la visión de la hermosa mujer del cabello enmarañado, más aún siento que me desligué del recuerdo de ella para siempre.

Laura ya no supone un tortura psicológica para mí. Ahora abordo los días con infinitos deseos de vivir sensaciones nuevas; dichoso corazón el del hombre, Daniel Soto escritor, yo mismo, el que escribe estas palabras y no puede estar sino ocupado en amores ficticios o reales; el que no puede sentirse pleno sin vivir un nuevo sentimiento puro y romántico... Ahora mi hada hecha mujer vive en mí, ya no es aquella Laura que me hacía sufrir, sino una mujer que aún no conozco: un rostro sin nombre -con el sello impreso de la pureza- es el que domina mis emociones. Deseo volver a verla, encontrarla, presentirla en los rostros de las mujeres con las que tropiezo por las calles, pero me desespero con el paso de los días. Sé que cuando la vea sabré que es ella por ese halo de misterio que envolvía su presencia. Pero la inquietud va tensando mi cuerpo con el paso de las horas. Ya me dejo dominar por la desesperanza y consumo mi impaciencia fumándomela a base de cigarrillos.

Si no volviera a verla... mi vida se tornaría insulsa o tanto peor que esta soledad que en que yo busqué refugiarme. Si no la encontrara nunca más... sería muy desdichado... pero no debería entristecerme por lo que todavía no acaeció. Tengo que salir a la calle, pasear más por el pueblo, frecuentar las cantinas, las terrazas nocturnas atestadas de gente que disfruta de las tibias noches con que aliviar los calores diurnos; Tengo que mirar a mi alrededor, no perderme uno sólo de los detalles, pues ella puede aparecer en cualquier instante, y aturdirme como la primera vez, o emborracharme con la destreza de una dama de otros tiempos.

Resurgirá en mi corazón un sentimiento diferente pero nuevo en cuanto la vea, y será el mismo que vivificará sentimientos que creía olvidados e irrecuperables. Ella podrá ser la causante de mi felicidad si logra sacarme de mis duras reflexiones, desquiciadas tribulaciones mías, las que suelo hacerme sobre los temas existenciales. Que yo sea agnóstico por mis creencias más cercanas a las teorías científicas que a las religiosas, no tendría por qué ser motivo para perder la esperanza de hallar a Cándida y a la vez, a la mujer que me robó el sueño sin siquiera conocerla [...]

Fotos antiguas del Despacho y Cúpula' del volver al iniciovolver al inicio

Foto de Carmen Puch de Güemes

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“LITERATURA Y PLACER”

El placer de la lectura visto desde fuera de la Literatura

Luisa Etxenike, escritora y presidenta de la Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea


Por Alicia Rosell

La tarde del 4 de octubre de 2010 podría muy bien haber pasado inadvertida para muchos bilbaínos si no fuera porque en la “Biblioteca de Bidebarrieta” nos juntamos un grupo de escritores vascos -los primeros de entre los que ya forman parte de la recién creada “Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea” a través de la iniciativa y encomiable gestión de la escritora Luisa Etxenike-, la autora donostiarra ganadora del Premio Euskadi de Literatura 2009 por su obra “El ángulo ciego”- quien además es su presidenta.

Fue agradable reencontrarme con Javier Maura dos años después de otra presentación, la de la por entonces última novela de Javier Abásolo; saludar a Javier Otaola por vez primera, intercambiar algunas impresiones con Luisa Etxenike -siempre accesible y cordial-, la actriz Carmen Pardo, o Beatriz Celaya, a quien pude dar las gracias por acudir a la presentación de mi poemario el pasado 23 de junio; así como saludar a varios autores que me "reconocieron" a través del facebook, como Alex Oviedo -editor de la revista www.escritoresvascos.com-, Joel López Astorkiza -que se dirigió a mí para saludarme-, o ver presente a Esther Zorrozúa, a quien hasta entonces sólo conocía por foto.

Fernando García Pañeda, quien se diera a conocer con “Las lágrimas de Eurídice” también asistió como escritor miembro de la asociación. Txetxu Barandiarán ocupaba un par de filas de butacas por detrás de la mía. Una tarde -en definitiva- dedicada a charlar sobre el placer de la Lectura sin desdeñar para nada el placer de disfrutarla en grata compañía.

La larga mesa dio para que se reunieran junto a Luisa Etxenike, Mila Beldarrain, María Eugenia Salaverri, Eli Tolaretxipi, Javier Maura, Javier Otaola y Alex Oviedo. Así, bajo el lema, "La Literatura y el Placer" se dio comienzo a la segunda jornada de este tema a la que seguirán más ocasiones de "encuentros" para los socios. para leer sus micros textos donde nos hablaron sobre qué supone para ellos la lectura como placer en nuestra vida diaria sin olvidar que aquéllas lecturas son, en alguna medida, responsables de nuestro oficio de escritores.

Los participantes del evento nos brindaron una rica selección de textos propios y de autores inmortales por sus obras, algunos de cuyos extractos fueron rescatados de entre sus primeras lecturas de los tiernos años de la adolescencia, como hizo Alex Oviedo, que nos deleitó con una lectura de Enrique Jardiel Poncela y nos recordó la época de los “Estudios Uno” de TVE hace dos o tres décadas. Las dos actrices interpretaron una escena de “Un corazón sin freno y marcha atrás” de dicho autor, le siguió un capítulo de una novela de Javier Otaola que suscitó en mí el deseo de conocer más de la historia, o dos cuentos de María Eugenia Salaverri que hicieron que el placer de la literatura inundara mis sentidos. Otros textos, así mismo, fueron leídos por los propios autores, resultando no menos interesantes las intervenciones de Eli Tolaretxipi y Mila Beldarrain, autoras que me dejaron una agradable impresión por su oratoria, -una- y por sus reflexiones, la otra.

Una tarde la del lunes día 4, resumiendo, que transcurrió entre amigos y colegas escritores/as que leyeron sus relatos y que para mi desconsuelo no quedaron perpetuados en mi grabadora, así como tampoco mi foto aparecerá en la fotografía de grupo que se tomó al finalizar el acto. Razones de peso como no ser “socia aún” no lo permitieron. Pero como alguien me comentara: “Habrá más ocasiones”.

La intervención de cada uno de ellos resultó amena y distendida, con lecturas que dejaron resonancias -voces de otro tiempo pasado- que quedarán flotando en el salón de actos de la Biblioteca en ecos y reminiscencias de días de un pasado que por siempre ya serán absoluto presente.

La humildad y el buen juicio del que sólo una gran mujer puede hacer gala, hicieron que Luisa Etxenike interviniera para cerrar el acto, y no para abrirlo. Sus palabras -tras leer su breve y somero pero vibrante discurso- fueron recibidas con efusivos aplausos por parte de los asistentes. No merecía menos de nuestra parte quien es la persona artífice y promotora de este hito cultural en el País Vasco.

No caben dudas. La autora y catedrática donostiarra ha sentado unas bases que esperamos de corazón se solidifiquen en una era de globalización cultural dentro de la globalización general que vivimos y donde la disociación y/o el partidismo de opiniones en nuestra tierra no debieran empañar tan grandioso gesto en aras a contribuir por la paz. "Porque desde la Cultura a través de las letras y sus escritores, sin distinción de raza, color o procedencia, también se alcanzan pequeñas metas y, pausuz- pausu (paso a paso) se salvan barreras". Tampoco decaigan quienes pensaron que fue escasa la presencia de autores, siempre los comienzos son así y más aún cuando un sector del gremio no entiende que la Literatura se puede separar de los paradigmas que ya todos sabemos, arrostra nuestra sociedad vasca.

Los ecos de nuestras conversaciones entrecortadas a esa hora en que cada cual regresaba a su casa bajaron las escaleras tras de nosotros y con nosotros, liberando así el recinto del ambiente caluroso que nos trajera el viento Sur que nos acompaña desde siempre, todos los octubres.

Se celebró el acto en la Biblioteca de Bidebarrieta, en realidad, antigua “Sociedad EL SITIO”, la sede original que fue creada durante la última guerra carlista tras la victoria de la Villa después del sitio que durara casi dos años y de cuyo suceso histórico, tomaría el nombre.

Unamuno también asistió al encuentro literario; pero no crean que elucubro. Su figura permanecía hierática en el asiento del mismo palco desde donde en vida siempre lo hizo y soporta las bromas que algunas veces se hacen sobre su “presencia insoslayable” como espiándonos a todos sin mediar palabra desde su perenne gesto y con la mano sujetándose sus menudas barbas.

Porque si ayer Unamuno, hubiera “levantado la cabeza” y desde su eterno reposo, regresado corpóreo a su palco, se habría sentido más dichoso que nunca y olvidado aquéllas polémicas que sobre él se levantaron cuando decía sentirse bilbaino y no bilbaíno.

Fue un placer compartir ese rato ameno y gozoso de disfrutar el placer de la Literatura a través de la lectura cuando es consecuencia del acto noble del viejo oficio de escribir, sea a través de la propia mano o la ajena.

Pues ya lo saben, amigos y colegas vascos, escriban en castellano, euskera o en ambos idiomas. He aquí la oportunidad que más de uno esperaba para formar y sentirse parte de la “Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea”. En los albores de una nueva sociedad debemos ya comenzar a reunimos para que todos los escritores que nacimos o habitamos en esta nuestra tierra tengan una oportunidad de equidad al aunar así las dispares voces de la Literatura Vasca. Para que se sepa que existimos y porque la unión, hace la fuerza.

Mis mejores deseos de éxito y crecimiento van desde aquí a quienes han creado y forman ya parte de la Asociación de Escritores Vascos. Desde el placer de escribir este artículo casi a título personal y como una reflexión interior acerca de las impresiones que recibí, felicidades a todos/as.


Alicia Rosell, en Bilbao el 5 octubre 2010

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