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"I Antología de autores LVDLPEI"

A "RUBRICATA"


L'edició 2342 de la revista rubinenca Rubricata, ha publicat una columna de l'escriptor i col·laborador d'aquest bloc, Àngel Brichs, en la que el barceloní cita l'antologia d'Alicia Rosell com a exemple clar dels canvis que està sofrint la literatura, també, en el món digital

Un article que tenim el gust d'oferir-vos tot seguit. Cortesia d'Àngel Brichs:

Escrivint el futur

Des de fa poc més de tres anys i mig, una verdadera revolució tecnològica ha entrat a les nostres llars, removent molts dels eixos pels que es cimentava la nostra societat. No us parlo de res més que de la creixent voràgine –que s'ha endintsat en el lleure de petits i grans– produïda per allò que coneixem com a xarxes socials.

Si bé amb una acollida limitada dels primers fòrums web que coneixérem, fos per la lentitut o manca d'aplicacions que els caracteritzava, ens feren comprendre que Internet havia d'evolucionar, encara, un xic més. El que no ens hauríem pensat és que en poc més de vuit anys, féssim el pas de gegant que ens ha portat des del Globalchat fins a conèixer xarxes de grans dimensions, amb aplicacions mai somniades abans, com són facebook, digg, la xarxa de blocs blogger, wordpress o l'alternativa americana als sms: twitter.

El cert és que, a dia d'avui, podem comptar amb una connexió que, encara que no disposa de les excel·lències d'Holanda o del Regne Unit, on disposen d'una fibra òptica amb més de 200 Mb de velocitat, sí ens permet connectar-nos i passar –quasi cada dia– més temps davant d'un ordinador. Això és dolent? Científics i experts es fan la mateixa pregunta, tot analitzant i comparant casos d'adicció en individus de diferents edats, sobretot en les més joves. Emperò, tot i que la dieta sedentària dels que sofrim les conseqüències del món digital cal dir que, com a tota moda –quant a novetat–, obliga a canvis diversos dins el sí de la societat. I la pregunta és: a on ens portarà tot això? I el què és més: quins ens seran llurs efectes? El temps ens ho dirà, mentre que, online, seguim escrivint el nostre futur.



Portada de la I Antología de narrativa corta hispanoamericana. Treinta autores de LVDLPEI, una de les nombroses publicacions, encara que en paper, nascuda dins les xarxes interactives online, on la literatura ha entrat, també, amb efectes devastadors.


Font de l'article i les imatges: ©Revista Rubricata




--- En castellano ---


LA I ANTOLOGÍA DE AUTORES DE

LVDLPEI


EN LA REVISTA "RUBRICATA"

La edición 2342 de la revista Rubinenca rubricados, ha publicado una columna del escritor y colaborador de este blog, Ángel Brichs, en la que el barcelonés cita la Antología de Alicia Rosell como ejemplo claro de los cambios que está sufriendo la literatura, también, en el mundo digital.

Un artículo que tenemos el gusto de ofreceros a continuación. Cortesía de Ángel Brichs:

Escribiendo el futuro

Desde hace poco más de tres años y medio, una verdadera revolución tecnológica ha entrado en nuestros hogares, removiendo muchos de los ejes por los que se cimentaba nuestra sociedad.
No hablo de nada más que de la creciente vorágine -que se ha adentrándose en el ocio de pequeños y grandes- producida por lo que conocemos como redes sociales.
Si bien con una acogida limitada de los primeros foros web que conocemos, fuera por la lentitud o falta de aplicaciones que los caracterizaba, nos hicieron comprender que Internet tenía que evolucionar, aunque, un poco más. Lo que no nos hubiéramos pensado es que en poco más de ocho años, hiciéramos el paso de gigante que nos ha llevado desde el GlobalChat hasta conocer redes de grandes dimensiones, con aplicaciones nunca soñadas antes, como son facebook, digg, la red de bloques blogger, wordpress o la alternativa americana a los sms: twitter.
Lo cierto es que, a día de hoy, podemos contar con una conexión que, aunque no dispone de las excelencias de Holanda o del Reino Unido, donde disponen de una fibra óptica con más de 200 Mb de velocidad, sí nos permite conectarnos y pasar -casi cada día- más tiempo delante de un ordenador. ¿Esto es malo? Científicos y expertos se hacen la misma pregunta, analizando y comparando casos de adicción en individuos de diferentes edades, sobre todo en las más jóvenes.

Pero, aunque la dieta sedentaria de los que sufrimos las consecuencias del mundo digital hay que decir que, como toda moda-en cuanto a novedad-, obliga a cambios diversos en el seno de la sociedad.
Y la pregunta es: ¿A dónde nos llevará todo esto? Y lo que es más: ¿Qué nos serán sus efectos? El tiempo nos lo dirá, mientras que, online, seguimos escribiendo nuestro futuro.



Portada de la I Antología de Narrativa Corta Hispanoamericana.
Treinta autores/as de LVDLPEI, una de las numerosas publicaciones, aunque en papel, nacida en las redes interactivas online, donde la literatura ha entrado, también, con efectos devastadores.



Fuente del artículo y las imágenes: © Revista rubricados

[...] El resultado sería extraordinario: cómodas de seis cajones, con sobres de mármol, camas niqueladas con somieres altos que se fueron colocando en los lugares que yo escogí. Mi habitación destila ahora romanticismo, muy acorde con el ambiente; incluso vestí las ventanas con viejas cortinas que hallé en un baúl.

También mi despacho me dejó complacido. Sólo hubiera faltado pintar unas estrellas en mi bóveda azul para sentirme libre como un pájaro. Además, está tan alta esta cúpula celestial, que nada podría alcanzarla. Extraña similitud ésta que a mí me fascina, aunque esperaré que desde debajo de este cielo -únicamente mío- vayan descendiendo las palabras que han de engendrar mi personaje.

En la otra parte de la casa, la cocina ya ha cambiado radicalmente. Ahora su chimenea está limpia, los poyos lustrosos, los cazos, sartenes y demás utensilios colgados de alcayatas nuevas. En la “fresquera” hallé cubiertos de alpaca de otra época, bañados por una pátina de corrosión que después de lijarlos resultó ser menos dañina que lo que me hizo presagiar su mal aspecto. Nunca sentiré temor de comer en estos cacharros viejos, pues ya quedaron en pleno uso. Estoy dispuesto a recuperar el alma de la casa aunque tenga que renunciar a algunas comodidades de la vida moderna, pero no tanto como a un refrigerador pequeño, más que suficiente cuando uno vive solo.

Quisiera que los días fueran más largos, que las horas se estiraran dos o tres veces más para que el tiempo me cundiera holgadamente. Han pasado quince días desde mi llegada y aún no he tenido ni una señal. Espero que se haga el “milagro” que me apee de este temperamento mío tan obstinado. Acomodado en mi sillón, suelo dejar volar la imaginación, pero difícil resulta cuando se desconoce aún casi todo sobre la vida de tu personaje. “Aquí estoy, personaje, Cándida, antecesora mía: desde estas paredes que han de estar impregnadas de tu espíritu puro, te invoco. He de averiguar qué te ocurrió, pero no sé por dónde empezar. Al menos, dame una señal”... Debía estar loco cuando hablaba a solas con las paredes. Pero sentiré de veras si su espíritu no llegara a revelarse. Si no va a ser así, ya no podré sugestionarme, ni llegaré a rozar jamás la frágil línea que delimita el juicio de la locura.

Al decimosexto día tuve lo que yo creí ser una visión. Apenas duró unos segundos, tiempo justo para que las cortinas de la ventana revolotearan entre ráfagas de viento. Parecióme un hada al principio, pero más bien se trataba de una visión corpórea y terrenal dotada de todos los artificios de la juventud, fugaz visión de alguien desfilando ante mí que me cortó el aliento como lo haría un afilado cuchillo. Su belleza repentina me dejó perplejo: contemplado su rostro durante escasos instantes, otra inoportuna bocanada de aire pareció surgir del interior de mi cuarto e hizo un efecto émbolo que enmarañó los cabellos de la mujer y veló su belleza trémula y delicada. Su imagen etérea logró quedar impresa en mi retina. Me dejaba así, con el corazón encogido en un puño y la respiración entrecortada. De su presencia sólo quedaría el eco sonoro y el pausado discurrir de sus pasos alejándose, calle abajo.

Aunque no tuve tiempo suficiente para retener todas las facciones de su rostro, me diré siempre que eran las de un ángel, ¿quizás habría sido ésa la señal que tanto esperé de Cándida? Como todo son mortificaciones que ensombrecen mi febril mente de escritor, prefiero no pensar que ese aire envolvente que parecía succionarla para atraerla hacia mí me debía estar anunciando que me acercara a ella en cuanto surgiera la menor oportunidad. Si es que volvía a verla...

Por ahora, me quedo con el angustioso pensamiento de su ausencia, de saberla cerca de mí, a cuatro casas arriba o abajo, de pasear por las calles contrarias por donde ella acostumbre a hacerlo, de si frecuentaré los locales y establecimientos cuando ya ella haya salido, casualmente un momento antes. Temo que perderé su recuerdo con el discurrir de los días y que no retendré la fisonomía de sus rasgos, que no podré unir su divina cabeza a ese cuerpo suyo que no alcancé a ver bien... Por ello, a ratos sí y a ratos no, me pregunto si habrá sido real, o si tal vez todo habrá sido producto de mi imaginación calenturienta.

La soledad en la que me recluyo podría haberme vuelto loco sin esperarlo; otras veces, pienso si no habrá sido la misma Cándida la que se paseó corpórea ante mí, como si quisiera mostrarse y confirmarme que no estoy tan solo como yo creo. Aunque una sóla cosa es cierta: la mujer de la visión se giró hacia mí para mirarme como si hubiese sido avisada por ese sexto sentido que dicen que todos poseemos.

Mientras ella se alejaba, yo quedaba clavado en la butaca herido de muerte por las flechas de Cupido. Incluso dejé de escribir durante el resto del día, pues mi mente no pudo ya centrarse en nada más que esa aparición sensual y demoledora; la misma que me dejaba desolado en la semi penumbra de mi cuarto de trabajo, bajo el cielo azul de mi cúpula.

La soledad: la siento como una losa pesada doblegando mi espíritu. A causa de este silencio, repleto de ausencias, estoy seguro que no he de parecer el ser humano sociable que antes fui. Y, -aunque no debo sentirme triste por lo que no fue y nunca será- siempre creí que nada me ayudaría a olvidar aquélla mujer de mi pasado por mucho que ya no me duela. Nace de nuevo en mí ese sentimiento desconcertante que nos cambia la vida, ¿mal llamado amor? No se trata de estar enamorado, no es esa la palabra; me siento “hipnotizado”, tanto como Cándida debió de enardecer por igual a cuantos la cortejaron en vida.

Aquel mismo día retomé la escritura, acelerado pero repleto de ideas que plasmar en las cuartillas; por fin manejaba libremente mi mano mientras las ideas fluían vigorosas desde el cerebro hasta el papel: Escritura automática, como ya dijera en algunos de los talleres literarios que impartía en el pasado.

Cuando decidí abandonar Madrid no pude imaginar lo que me estaba esperando. Mi vida me ha convertido en otro desde que paseo por estos caminos de las estribaciones de la sierra. Disfrutaba de mis horas de escritura, pero el hecho de no tener contacto con la naturaleza iba poco a poco agotando mi caudal de ideas. Necesitaba recargarme de los olores y colores del paisaje que ahora me rodea. Andar y desandar caminos y veredas sin compañía alguna; aunque a veces pienso que me vendría bien la mansa y fiel presencia de un perro amigo. Estoy absolutamente seguro de que ha de ser la única amistad que necesito para sobrevivir a la rutina de mis días... la mejor para cualquier bohemio excéntrico que aspira llegar a tocar el fondo de su alma con la mente clara y el corazón frío. Desearía un mundo pintado de colores a mi gusto, que nada ni nadie me estropeara el cuadro de impresiones que tengo acerca de la vida que me tocó en suertes. Y es así como lo reflejo en mis escritos, en este relato que haré sobre Cándida, tantas décadas de caminos y ríos andados, y vedados después.

Como nunca poseí la más mínima clarividencia acerca del futuro, a lo largo de estas semanas de silencios me he planteado la escritura y la soledad como la mejor medicina para olvidar a Laura, la mujer por la cual abandoné Madrid con intención de expurgarme de todos los fracasos habidos y por haber en nuestra relación.

- Eres un egoísta, Dani, siempre me relegas por tus dichosos libros.

Sus reproches, siempre los mismos, chocaban contra mis intereses y el motivo de mi felicidad. Laura no me comprendía, aunque esta misma frase que sigue aquí se la lanzara cada día, a cada hora, a cada minuto:

- Tengo mucho trabajo, Laura, bien lo sabes. No me pongas a elegir entre tú o mi pasión literaria.

- Ese es el problema, Dani, que no soy yo tu pasión, sino las cientos de hojas que emborronas... -Destilaba rabia cuando me lo decía, pero siempre dejaba resbalar cautelosas y oportunas lágrimas.

El deseo de escribir en paz me devolvió a la vida literaria y se van cauterizando las heridas de mi corazón. Ya apenas siento dolor por su huida, y desde que tuve la visión de la hermosa mujer del cabello enmarañado, más aún siento que me desligué del recuerdo de ella para siempre.

Laura ya no supone un tortura psicológica para mí. Ahora abordo los días con infinitos deseos de vivir sensaciones nuevas; dichoso corazón el del hombre, Daniel Soto escritor, yo mismo, el que escribe estas palabras y no puede estar sino ocupado en amores ficticios o reales; el que no puede sentirse pleno sin vivir un nuevo sentimiento puro y romántico... Ahora mi hada hecha mujer vive en mí, ya no es aquella Laura que me hacía sufrir, sino una mujer que aún no conozco: un rostro sin nombre -con el sello impreso de la pureza- es el que domina mis emociones. Deseo volver a verla, encontrarla, presentirla en los rostros de las mujeres con las que tropiezo por las calles, pero me desespero con el paso de los días. Sé que cuando la vea sabré que es ella por ese halo de misterio que envolvía su presencia. Pero la inquietud va tensando mi cuerpo con el paso de las horas. Ya me dejo dominar por la desesperanza y consumo mi impaciencia fumándomela a base de cigarrillos.

Si no volviera a verla... mi vida se tornaría insulsa o tanto peor que esta soledad que en que yo busqué refugiarme. Si no la encontrara nunca más... sería muy desdichado... pero no debería entristecerme por lo que todavía no acaeció. Tengo que salir a la calle, pasear más por el pueblo, frecuentar las cantinas, las terrazas nocturnas atestadas de gente que disfruta de las tibias noches con que aliviar los calores diurnos; Tengo que mirar a mi alrededor, no perderme uno sólo de los detalles, pues ella puede aparecer en cualquier instante, y aturdirme como la primera vez, o emborracharme con la destreza de una dama de otros tiempos.

Resurgirá en mi corazón un sentimiento diferente pero nuevo en cuanto la vea, y será el mismo que vivificará sentimientos que creía olvidados e irrecuperables. Ella podrá ser la causante de mi felicidad si logra sacarme de mis duras reflexiones, desquiciadas tribulaciones mías, las que suelo hacerme sobre los temas existenciales. Que yo sea agnóstico por mis creencias más cercanas a las teorías científicas que a las religiosas, no tendría por qué ser motivo para perder la esperanza de hallar a Cándida y a la vez, a la mujer que me robó el sueño sin siquiera conocerla [...]

Fotos antiguas del Despacho y Cúpula' del volver al iniciovolver al inicio

Foto de Carmen Puch de Güemes

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Alicia Rosell ©

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“LITERATURA Y PLACER”

El placer de la lectura visto desde fuera de la Literatura

Luisa Etxenike, escritora y presidenta de la Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea


Por Alicia Rosell

La tarde del 4 de octubre de 2010 podría muy bien haber pasado inadvertida para muchos bilbaínos si no fuera porque en la “Biblioteca de Bidebarrieta” nos juntamos un grupo de escritores vascos -los primeros de entre los que ya forman parte de la recién creada “Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea” a través de la iniciativa y encomiable gestión de la escritora Luisa Etxenike-, la autora donostiarra ganadora del Premio Euskadi de Literatura 2009 por su obra “El ángulo ciego”- quien además es su presidenta.

Fue agradable reencontrarme con Javier Maura dos años después de otra presentación, la de la por entonces última novela de Javier Abásolo; saludar a Javier Otaola por vez primera, intercambiar algunas impresiones con Luisa Etxenike -siempre accesible y cordial-, la actriz Carmen Pardo, o Beatriz Celaya, a quien pude dar las gracias por acudir a la presentación de mi poemario el pasado 23 de junio; así como saludar a varios autores que me "reconocieron" a través del facebook, como Alex Oviedo -editor de la revista www.escritoresvascos.com-, Joel López Astorkiza -que se dirigió a mí para saludarme-, o ver presente a Esther Zorrozúa, a quien hasta entonces sólo conocía por foto.

Fernando García Pañeda, quien se diera a conocer con “Las lágrimas de Eurídice” también asistió como escritor miembro de la asociación. Txetxu Barandiarán ocupaba un par de filas de butacas por detrás de la mía. Una tarde -en definitiva- dedicada a charlar sobre el placer de la Lectura sin desdeñar para nada el placer de disfrutarla en grata compañía.

La larga mesa dio para que se reunieran junto a Luisa Etxenike, Mila Beldarrain, María Eugenia Salaverri, Eli Tolaretxipi, Javier Maura, Javier Otaola y Alex Oviedo. Así, bajo el lema, "La Literatura y el Placer" se dio comienzo a la segunda jornada de este tema a la que seguirán más ocasiones de "encuentros" para los socios. para leer sus micros textos donde nos hablaron sobre qué supone para ellos la lectura como placer en nuestra vida diaria sin olvidar que aquéllas lecturas son, en alguna medida, responsables de nuestro oficio de escritores.

Los participantes del evento nos brindaron una rica selección de textos propios y de autores inmortales por sus obras, algunos de cuyos extractos fueron rescatados de entre sus primeras lecturas de los tiernos años de la adolescencia, como hizo Alex Oviedo, que nos deleitó con una lectura de Enrique Jardiel Poncela y nos recordó la época de los “Estudios Uno” de TVE hace dos o tres décadas. Las dos actrices interpretaron una escena de “Un corazón sin freno y marcha atrás” de dicho autor, le siguió un capítulo de una novela de Javier Otaola que suscitó en mí el deseo de conocer más de la historia, o dos cuentos de María Eugenia Salaverri que hicieron que el placer de la literatura inundara mis sentidos. Otros textos, así mismo, fueron leídos por los propios autores, resultando no menos interesantes las intervenciones de Eli Tolaretxipi y Mila Beldarrain, autoras que me dejaron una agradable impresión por su oratoria, -una- y por sus reflexiones, la otra.

Una tarde la del lunes día 4, resumiendo, que transcurrió entre amigos y colegas escritores/as que leyeron sus relatos y que para mi desconsuelo no quedaron perpetuados en mi grabadora, así como tampoco mi foto aparecerá en la fotografía de grupo que se tomó al finalizar el acto. Razones de peso como no ser “socia aún” no lo permitieron. Pero como alguien me comentara: “Habrá más ocasiones”.

La intervención de cada uno de ellos resultó amena y distendida, con lecturas que dejaron resonancias -voces de otro tiempo pasado- que quedarán flotando en el salón de actos de la Biblioteca en ecos y reminiscencias de días de un pasado que por siempre ya serán absoluto presente.

La humildad y el buen juicio del que sólo una gran mujer puede hacer gala, hicieron que Luisa Etxenike interviniera para cerrar el acto, y no para abrirlo. Sus palabras -tras leer su breve y somero pero vibrante discurso- fueron recibidas con efusivos aplausos por parte de los asistentes. No merecía menos de nuestra parte quien es la persona artífice y promotora de este hito cultural en el País Vasco.

No caben dudas. La autora y catedrática donostiarra ha sentado unas bases que esperamos de corazón se solidifiquen en una era de globalización cultural dentro de la globalización general que vivimos y donde la disociación y/o el partidismo de opiniones en nuestra tierra no debieran empañar tan grandioso gesto en aras a contribuir por la paz. "Porque desde la Cultura a través de las letras y sus escritores, sin distinción de raza, color o procedencia, también se alcanzan pequeñas metas y, pausuz- pausu (paso a paso) se salvan barreras". Tampoco decaigan quienes pensaron que fue escasa la presencia de autores, siempre los comienzos son así y más aún cuando un sector del gremio no entiende que la Literatura se puede separar de los paradigmas que ya todos sabemos, arrostra nuestra sociedad vasca.

Los ecos de nuestras conversaciones entrecortadas a esa hora en que cada cual regresaba a su casa bajaron las escaleras tras de nosotros y con nosotros, liberando así el recinto del ambiente caluroso que nos trajera el viento Sur que nos acompaña desde siempre, todos los octubres.

Se celebró el acto en la Biblioteca de Bidebarrieta, en realidad, antigua “Sociedad EL SITIO”, la sede original que fue creada durante la última guerra carlista tras la victoria de la Villa después del sitio que durara casi dos años y de cuyo suceso histórico, tomaría el nombre.

Unamuno también asistió al encuentro literario; pero no crean que elucubro. Su figura permanecía hierática en el asiento del mismo palco desde donde en vida siempre lo hizo y soporta las bromas que algunas veces se hacen sobre su “presencia insoslayable” como espiándonos a todos sin mediar palabra desde su perenne gesto y con la mano sujetándose sus menudas barbas.

Porque si ayer Unamuno, hubiera “levantado la cabeza” y desde su eterno reposo, regresado corpóreo a su palco, se habría sentido más dichoso que nunca y olvidado aquéllas polémicas que sobre él se levantaron cuando decía sentirse bilbaino y no bilbaíno.

Fue un placer compartir ese rato ameno y gozoso de disfrutar el placer de la Literatura a través de la lectura cuando es consecuencia del acto noble del viejo oficio de escribir, sea a través de la propia mano o la ajena.

Pues ya lo saben, amigos y colegas vascos, escriban en castellano, euskera o en ambos idiomas. He aquí la oportunidad que más de uno esperaba para formar y sentirse parte de la “Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea”. En los albores de una nueva sociedad debemos ya comenzar a reunimos para que todos los escritores que nacimos o habitamos en esta nuestra tierra tengan una oportunidad de equidad al aunar así las dispares voces de la Literatura Vasca. Para que se sepa que existimos y porque la unión, hace la fuerza.

Mis mejores deseos de éxito y crecimiento van desde aquí a quienes han creado y forman ya parte de la Asociación de Escritores Vascos. Desde el placer de escribir este artículo casi a título personal y como una reflexión interior acerca de las impresiones que recibí, felicidades a todos/as.


Alicia Rosell, en Bilbao el 5 octubre 2010


Motivación la siente hasta el lechero cuando se dirige al establo con su cubo y su banquillo para extraerle la leche a la vaca de turno. Creo que para escribir hay algo mucho más complicado que la motivación en sí. Hay algo raigal, epidérmico que impulsa al artista a exponer su idea en un texto, un trozo de barro o en la punta del pincel. Puede que sea hasta intuitivo, dentro de lo 'ya consciente'. Personalmente he experimentado esa fiebre a la hora de escribir, casi desarraigado, casi demente hasta el momento en que, ya consciente, exploro lo escrito para ajustarlo a la realidad de lo que efectivamente quise decir.

Sí, honestamente he sido tentado a escribir como César Vallejo muchas veces, al principio, cuando en los talleres literarios enviaba algo, iba facturado por este autor peruano. Las críticas a su hora me compulsaron a buscar mi voz, dentro de los ecos de todas las voces que me golpeaban en la cabeza, Neruda, Martí, Vallejo Roque Dalton, Miguel Hernández... era algo atroz, pero didáctico. Fui apropiándome de mi propio estilo, poco a poco, gracias a los consejos e indicaciones que me daban, estudiando la esencia de aquellos autores y de muchos otros hasta que al final, pude cortar el cordón umbilical. Pienso que mi voz, al final, nada tiene que ver con nadie y mi estilo, al fin "soy yo".

En muchos de mis relatos existe algo autobiográfico, si el autor es capaz de encausar su temperamento, su carácter, en fin, dejar su vida en sus textos, confirmará su estilo quiera o no y al final no se parecerá a nadie más que a sí mismo.

Hay etapas y sub-etapas en nuestras vidas, muchas quedan atrás, incineradas en el fuego de la propia vida o sumergidas en el mar de la experiencia. Preguntarte en un momento de tu vida 'quién eres', 'adónde vas', o incluso, 'qué haces aquí' siempre es bueno para una toma de conciencia de la importancia de ser estar y hacer.

Me identifico mucho con César Vallejo en ese dolor humano que deja en su obra. Con Martí por la humanidad, fuerza y belleza que imprime a cuanto ha dejado escrito. A Neruda por esa fuerza natural, telúricamente avasallante de sus versos.

Releo mucho lo que escribo, incluso, lo ya publicado, analizo cómo debí haber dicho esto o aquello, siempre es bueno y digestivo no recaer en errores.

Mayormente reflejo el temperamento y carácter de los que me rodean. Sus acciones y más que sus acciones, las circunstancias sociales. Cada quien tiene su historia, cada autor debe re-inventarla.

La paradoja de ‘si se nace o se hace escritor” es milenaria, desde antes de nuestros ancestros, pienso, ya nuestra especie se hacía esa pregunta. Humor aparte, pienso que, ante todo, el niño o niña debe nacer, luego ya veremos.

Cuando leo a otros autores, hay casos en que intuyo el final de un cuento y lo dejo de leer o continúo leyendo, pero ya por curiosidad, por darme un golpe de satisfacción en la espalda gratificando esa intuición.

Mi estilo soy yo mismo. Si escribo como fulano o mengano, ya dejo de ser quien soy. Como el hombre, el estilo es algo que lo identifica totalmente, como se identifica una época. una escuela.

Aquí les dejo este vínculo de un trabajo realizado por la colega Nina Melero, en Letralia. http://www.letralia.com/120/ensayo02.htm

Pienso que el escritor puede escribir cualquier género, todo está dado en la capacidad de desarrollar el tema que se proponga. Sólo eso.

Etiquetas: Literatura, Opinión, Poética

*Este artículo lo ha publicado su autor, además de en otros espacios digitales, en INTERPERIODISMO DIGITAL.

http://www.interperiodismodigital.org/profiles/blogs/motivacion-y-estilo-mi-poetica?xg_source=facebookshare

¡Gracias, maestro y amigo Ernesto R. del Valle! Un abrazo.

Alicia Rosell.


Por Carlos López Dzur / Fundador de la Revista: Sequoyah Virtual

Carlos López, comparte este ensayo aprovechando el próximo festejo del Día del Poeta virtual, el 31 de octubre.

Después de la invención de la imprenta y la prensa, cada progreso en la tecnología de la comunicación y difusión masiva dosifica (pues, todo se da por grados y etapas) otro impulso a las fuerzas progresistas de la cultura. Desde siempre, el impulso dosificado para la cultura acontece porque se lucha contra el vicio y el entretenimiento frívolo-compulsivo que degradan a sus auditorios y a las sociedades. Estos siempre han existido y son fuerzas a vencerse. No obstante, los educadores y creadores han estado a la vela entre los primeros para sacar provecho de cada novedad tecnológica, conllevándola a que cumplir tareas de responsabilidad.


La tecnología digital ha abierto nuevos espacios a los pensadores, poetas, escritores y artistas, para difundir sus obras, adquirir público lector y presencial, animar diálogo y crítica y, en mayor medida, auto publicarse en condiciones de menor costo monetario y, a la vez que se propicie un crecimiento de las posibilidades expresivas en libertad y sin los perjuicios, trabas y demandas que la industria del libro tradicional, o factores externos como la censura y el acogimiento en las librerías presentan ante los alegados mitos del «gusto público». O lo que es o no es lucrativo.


La iniciativa de festejar cada 31 de Octubre (como Día del Poeta Virtual) y que instituyeron las redes comunitarias de poetas, gracias a Rosemarie Parra, motiva a los cultivadores de la crítica cultural a acercarse al fenómeno del espacio digital, que es mediáticamente la nueva tertulia, el salón y el medio virtual, en que dialogan el poeta y sus críticos, amén de los lectores ocasionales. La pluma y tinta del poeta hoy se transforma en pixeles y su papel es una pantalla de vidrio, donde han de combinar las sinapsis electroquímicas de la punta de los dedos y el procesamiento mental con que un creador organiza su poesía.


Me gustaría referirme a las significaciones del nuevo campo de la digitalización de la tarea literaria y su impacto en la cotidianidad de los autores, inclusive de aquellos que no aspiraron a publicar libros en papel, por el entusiasmo que crea integrarse a las posibilidades de los hiperespacios virtuales. Más no es el final del libro en papel. Lo que ha nacido es un nuevo formato y un canal permanente de distribución. Puntualizaría qué ha traído la internet, al proveer su espacio al poeta, y cómo se ha transformado la interacción entre autores, lectores y artistas.


Si bien, el Día del Poeta Virtual es un homenaje a él, el que versa, con su reconocimiento se implícita a todo trabajador de la cultura, en el mundo de las letras y, aún de la educación, porque uno y cada uno de los poetas, de ayer al presente, es sobre todo una persona, previamente alimentada, con literatura de todos los géneros, aunque manifieste sus preferencias por alguno, el que cultiva por lo menos. Y es, además, fenómeno frecuente que un poeta cultive alguna modalidad de la prosa, sea el cuento o la crítica, la novela o el teatro. Trabajadores de la palabra, el poeta y otros, todos están, en suma, en función educativa, activa o pasiva ante quien ofreció antes el relato, o el pensamiento filosófico y periodístico. O la educación primera y básica.


LA MULTIFORME PLATAFORMA DE NUESTROS TELARES: El «espíritu poético» (y ésta es una metáfora que exploro abundantemente en mis libros) es el más dulce de los «vuelos» porque el poeta, como muchos prosistas lo son, por igual, representan en conjunto los sustentadores literarios de la sensibilidad humana. Son vanguardia del sentimiento en cuanto expresan y preservan la noción del corazón humano como la puerta más accesible hacia la convivencia y el conocimiento. El corazón humano es el «pastel», o si se quiere, la más blanda y dulce naturaleza del hombre y la vida. Y llama... si un pastel llama a todo el que lo quiere probar y alimentarse de él.


Entonces, al obrero de la miel, obrero de las palabras como elíxir nutricio y polen de flores, puede llamársele las «abejas» del mundo y su verdadero cosmos es fabricar lo dulce y emotivo que llama a consciencia, a exhortaciones humanizadas. Y, por su fruto, las abejas de la creatividad / poética / son las más aptas para dialogar con las moscas / catadoras básicas de la miel de nuestros frutos. Si es cierto que todo lo dulce, atrae a moscas y hormigas, bendígase a las moscas que suben al pastel de nuestro trabajo y son lectores. Y bendígase al ave cantarina, que se ha alimentado del néctar de las flores y, en agradecimiento, da sus trinos al volar.


En esta plataforma simbólica de sensibilidad y dulzura, la metáfora insectívera es útil, porque bien que somos abejas y hormigas, arañitas organizadoras de cierto producto, hacemos caminos o agujeros hacia el panal del corazón humano, o entradas hacia la subjetividad,. Del subterráneo reino de la hormiga laboriosa, se infiere una organización de redes sociales, a un nivel menos perceptible tal vez que las redes que organizan los políticos y dirigentes sociales, con sus comités, mas hay una lección de cooperación, solidaridad y trabajo, si nos vemos como hormiguero virtual de poetas...


En la historia de la literatura, a los poetas les ha tocado vivir la anonimia y la incomprensión como hormigas bravas; que son las que pican y levantan ronchas (y pienso en los escandalosos Lord Byron, Shelly o el visionario William Blake, o entre hispanohablantes, duendes como Valle Inclán o Lorca), pero, en adición, al parecer, desde aislados hormigueros, todos elaboran formas de consciencia y convivencia: la bohemia, la tertulia, el salón contra las malas tradiciones de la insolidaridad y las convenciones sociales, hipócritas y opresoras. A los artistas siempre les ha gustado la comunalidad, en limpieza y en franqueza crítica, sanamente opositores a lo que no es dulcemente social y benéfico. Esto es una de las razones por las cuales lo poetas son visionarios y reformuladores de lo social. El agujero de la subjetividad creadora que sea higiénico y no participe de opresiones externas. La cueva / el panal / la tertulia / del creador / cuando se
conozca que sea porque allí, como taller, emergerá lo más bello, libre y encantador, lo mejor que pueda nacer del corazón de hombres y mujeres.

VISIBILIDAD PERMANENTE: Por fortuna, la tecnología de la comunicación ahora puede dar a los exploradores de ese mundo humano de los poetas una visibilidad permanente. Y estos intelectos atípicos de la generosidad y la pureza social e interior, ya sin inquisidores, pueden exponer la multiforme naturaleza de su sabiduría. No se tratado jamás de conspiradores; pero, sí de quienes se han tomado, desde tiempos remotos, la responsabilidad de ser vanguardia de una ideología de convivencia, donde el corazón es la puerta: la Dalet y los umbrales de Dalet van al espíritu, aunque haya Abejas Bravas en los portales de entrada.


COMO MARIPOSAS: Nunca las criaturas menores (a tener con esta metáfora insectívera) han representado en la intuición de los poetas la inferioridad que pueda pervivirse en la anonimia, frente a las luces y poder de lo externo; sin embargo, es gracias a la tecnología de la comunicación, que las arañas y las hormigas, lo minúsculamente aparente, entre lo laborioso, sale a la luz. La internet ha convertido al espíritu poético en mariposas. Con ésto significo que la creación literaria es la culminación de las transformaciones. Un quehacer hacia la inmortalidad y la belleza que nos recuerda la metamorfosis de la mariposa, a partir de larvas y capullos que parecían no tener vida ni encanto.


EL ARTISTA VIRTUAL Y EL POETA: Todo artista es custodio de una telaraña. Tiene las mañas y salivas (potenciales verbos de humedad creativa y primicial) que vemos en la Gran Madre egipcia / el Destino, o la Araña cética que representa la Unidad de la Vida. No son, en rigor, símbolos de lo Devorador, sino de consciencia impregnada de totalidad. Sin embargo, sólo en el estudio de los telares se puede entender la belleza de estos mensajes, que son poéticos, metáforas de la creación en lo telúrico. La tecnología de la comunicación ha permitido que lo insectívero del telar, el panal y el agujero, muestren sus verdaderas leyes y servicios. Que el espíritu poético en el corazón humano necesita revaloraciones y que, como arañitas en las más antiguas redes de la vida, hay seres laborando el temario del futuro y la transformación para la comprensión del Destino social y el destino cósmico.


Un excelente poeta virtual peruano (Javier Monroy), quien es producto de la red, escribió un bello poema («No me digas faro dominar la sombra») que plantea esta misma identificación del «espíritu poético», con su saber sano, con el mundo insectívero y ante un faro pregunta:


quien eres tú que pareces yo
a qué venir volando el aire
si ni un muérdago de ti filtra los vidrios
ciérrate en una sola cerrazón rectángulo falaz
no mires la escena a través de mí
no ves que la araña tiembla calcular el ojo
no ves que otra vez esta vez si la ves

El reto de los Faros del Mundo, si que han de ser útiles en guiar con su luz en la oscuridad a los navegantes, debe ser tolerancia y apertura:


¿no ves que el puñal roza mis sienes ayer rosa
no ves que el cascajo el corazón desgaja
cuanto de ti invade la mentira?
nadie advierte el gusano que engendra el libro
nadie como tú sabe el gusano sano
ver pasar no es ni ver

Y Javier Monroy, en esta maravilloso poema sobre el diálogo entre el Faro, sabe que para que éste pueda dominar la sombra, tiene que oír a lo alternativo. Y se me permitiera decir que es lo alternativo, en esta hora crucial de retos del mundo, es la sensibilidad de los poetas que se comunican / o divisan / desde «desde el filamento», de estos nuevos telares digitales, que no son el televisor como ventana y voyeur, sino otra comunicación en que no haya una ideología unidimensión y monológica. El Faro de la comunicación estéril y antidemocrática es indeseable (y Monroy dice: «no quiero esta lengua con ideología») y su alternativa es redescubrir el ansia, el arbusto («ábranse penachos») y, aún citando a Charles Mason, «La paranoia es una forma de conciencia, y la conciencia es una forma de amor, propone bravura novedosa cambiando las cintas de lo viejo («cambia la maldita», «que bravo es el santo sin rosario a la mano». Javier Monroy,
como poeta, es la Abeja Brava en los portales; pero sabe que la Consciencia es Amor y esa es la tarea en los Faros, lo mismo que en las multiformes plataformas de los Telares / Panales / Telarañas de los poetas del porvenir.

Dicho esto, enumeraré algunas cosas que, en la etapa tecnológica, aún el poeta virtual y todo artistas plantean como retos:


(1) Todavía la cultura orgánica, con sus discursos hegemónicos y elitistas, con sus estructuras y misiones asignadas como la clase académica, puede resistirse a la voz y faena de estos «insectos del corazón» que se abren su espacio ahora en las redes cibernéticas. Este es el momento definitivo para conocer quienes en esta clase, los de la Torre de Marfil, desvinculación con los sentimientos populares, están por una democratización de la cultura y dispuestos a aportar en una organización cada vez más cualitativa del conocimiento creativo. No es que haya que menospreciar, como Lawrence Ferlinghetti dijera alguna vez: «No desmerezcas a los académicos que sostienen que el poema debe contener integridad, armonía, radiaciones, verdad, belleza, bondad». Mas, como si contestara a las inquietudes de Monroy, en cuanto al Faro que cree «dominar las sombras», el Dr. Ferlinghetti, el gran Mecenas de los Beatniks, podría decir como consejo: «Hazte
al mar en barcos, o trabaja cerca del agua, y rema en tu propio bote. ¿Por qué escuchar a los críticos que no han producido grandes obras?»

(2) El poeta virtual e intelectual virtud es un batallador contra intereses creados y el «status quo». Cada digitalización de los buenos libros y poetas clásicos debe agradecerse; lo mismo que colocar lo mejor de la música y las bellas artes, en la gran biblioteca de las Pantallas Virtuales. Y la alianza de todo tipo de artistas, con los escritores, aplaudirse. Todos son procesadores de miel y traen su polen, su saliva, sus dulcificadores instrumentos.


(3) El poeta virtual de hoy es un privilegiado porque la tecnología le permite salir de los escondites y le asigna el orgullo de autoexpresión. A su disposición hay muchas herramientas educativas y más recursos de acceso y aprendizaje que nunca antes y, por tanto, tiene la responsabilidad de crecer, madurar y dar lo mejor de sí, en áreas de arte, que son para los amorosos y los disciplinados y donde elitismos intelectuales quedarán expuestos ante muchos ojos... y con los moscas sobre el pastel, no hay engaños. Lo insincero es como la sonrisa verdadera que no se puede fingir ni ocultar.


(4) En el mundo de las redes culturales en español, yo aprecio a los organizadores que son Abejas Bravas / Reinas en los Panales / Capitanes Pobladores / en Villas Poéticas / entes Animadores, al tiempo que creadores de sus obras personales. Admiro que dan ánimos a los más noveles y sacan de la soledad, la anonimia y las miserias espirituales a poetas y a lectores, exhortándoles al festejo, porque todo corazón tiene algo que dar, su propio jugo. Son muchos los pioneros y no solamente se han convertido en Trabajadores Virtuales, sino en editores y descubridores de lo mejor que se asoma por estos mundos.


(5) En síntesis y como homenaje: la cultura virtual no sería la misma sin personajes como son: las Gacetas literarias de Norma Segades Manías y su editorial «Alebrijes»), sin el mundo informativo de «Letralia» por 15 años en labores, desde Venezuela, sin los aportes de crítica valiente de Héctor Hernández Martínez (México) desde su «Charkito», sin la labor creativa del grupo «Muestrarios» (Argentina), que hoy cuenta con su editorial en papel, sin la comunidad de «Poetas del Mundo», con miles de los mejores poetas virtuales, en todos los idiomas y geografías, sin la «Ciudad Seva» (de Puerto Rico), sin grupos como «Adamar» (España), AERA, Inventiva Social, Bosque de Palabras, «La Voz de la Palabra», Helios Buira, «Mundo de Poetas», en fin, son miles.


(6) Mas nos corresponde, felicitar a las NING en que laboran la autora de la iniciativa para conmemorar el 31 de Octubre como Día del Poeta Virtual (Rosemarie Parra, de «ArteUruy», Marisa Aragón de «Parnassus»*, Nat Gaete, de Arte / Kiltros, y tantos otros blogueros, artistas y poetas). Y todas cumplen la función que alguna vez Martín Heidegger expresó al decir que hay que sacar el ente de lo oculto. Esa es la labor de la auténtica Logía.


NUEVAS ESTETICAS HIPERESPACIALES: El dar a las masas en conexión a la red un más o menos acceso, o alcance de espacios democráticos en la nueva tecnología digital es, sobre todo, un poder adicional a creadores con el deseo de proyectarse al público. Por lo tanto, es una etapa dosificada del disfrute y el aprendizaje. ¿Quién puede sacar mayor provecho de una posibilidad expresiva en la cibercultura sino aquel con los conocimientos y el entrenamiento, técnico-programativo y lingüístico-científico, para hacerlo?


Carlos Fajardo Fajardo, poeta, investigador y filósofo colombiano, autor de «Charlas a la intemperie. Un estudio sobre las sensibilidades y estéticas de la modernidad y la postmodernidad» nos habla de la importancia de estar atentos al hecho de que esta revolución microelectrónica del ciberespacio globalizador (que a todos nos hace viajeros cibernautas e internautas activos en ella), tiene un reto: «Recontextualizar, redefinir, reutilizar y deconstruir sus estructuras». «Grupos de artistas tratan de reutilizar fragmentos culturales y las microexpresiones que ha dejado ese desmoronamiento de los macrorelatos de la modernidad (la idea de racionalidad teleológica, las ideas de progreso, futuro, desarrollo, la idea de emancipación, de vanguardia, las ideas de pertenencia y participación, de Estado Nacional, la ideas de democracia liberal, etc.) y han propuesto una redefinición crítica para romper con el logocentrismo Occidental estético». Y
ante esta tarea, nos dice Fajardo, «debemos poseer una actitud despierta para observar tanto sus debilidades como sus grandezas».

QUE LA VELOCIDAD NO VENZA LA MADUREZ RELEXIVA Y AMOROSO: Observa Fajardo que entramos «a la escritura computacional donde la velocidad del programa y de la impresora supera a la pluma y a la máquina de escribir, borra la firma, la subjetividad creadora, se pasa de la palabra escrita con sangre a la letra electrónica». Es maravilloso que adquiramos nuevas herramientas tecno-artísticas («tales como los lápices gráficos, los scanner, sintetizadores, impresoras láser a color, libros electrónicos con hipertextos, archivos, cursores, programación de menús, bases de datos, etc., pero: lo es que si con ello cambian, a riesgo de destruirse, el proceso artístico y de alfabetización, que debe ser previo a toda creación para que el proceso sea maduro, socialmente benéfico, amoroso? ¿Debe la tecnología servir a ese gran temor que Ortega y Gasset definiera como la «deshumanización del arte»? ¿Podrá, como sospecha Fajardo, «desaparecer el
concepto moderno del Yo Creador individual, transformando también la relación espectador-arte?», creándose y programando una obra hasta «desfigurarla a su antojo»? Y todo gracias a la «glorificación sin gloria de un individualismo hueco, banal» que no sabe penetrar en conceptos tales como lo Sublime, la angustia, el aislamiento urbano, la autenticidad potencial soterrada en los hombres y mujeres?

DEMOCRATIZACION DEL SIMULACRO: De los conceptos vertidos por Fajardo en la revista Observaciones Filosóficas, como consejos a los poetas y artistas, una tiene que ver con la democratización de la Dulzura y la Esperanza y no de la democratización de los simulacros del horror y lo retrógrado. Está bien crear 'objetos espectáculos' provocativos, excitantes y simulados, pero, la madurez no puede surgir de colección de fragmentos. Al arte maduro no le compete ser «como museo, con un fin conformista».


Ante esto, Fajardo dice que hay mucha basura informal y excrementicias («lo residual, lo desechable, banalización ligth, espectacular, lumínica, de la basuralización de la cultura»). que nos lanzan los medios y la red de redes y, en consecuencia, «debemos aguardar, con firmeza crítica, las nuevas sensibilidades manifestadas en una estética neobarroca ciber, donde el gusto literario por lo monstruoso, la fascinación de los laberintos y las entropías, el culto al héroe de la fuerza, la excitación por la alta fidelidad, son los platos a degustar todos los días».


Con toda la basura que se bombardea, se cambia lentamente el paradigma sobre lo real. «Se desaparece lo real físico poniendo en su lugar lo real virtual, conllevando a la sistemática desacralización de la realidad concreta como única fuente de conocimiento».

Y la peor consecuencia de este proceso es que «podemos estar disolviendo los conceptos modernos de pertenencia y participación», que me parece el logra mayor a defender, como poetas virtuales, en estos tiempos.


No perdamos la fe, sin embargo, en la posibilidad de la cibercultura. Juan Antonio Cardete, en una ponencia ofrecida en la Facultad de Filología de la Universidad de La Laguna, el 23 de noviembre del 2007, nos habla positivamente de lo que debe esperarse en su «Magia, Tecnología y poesía», incluyéndose el trabajarse por una gigantesca biblioteca poética virtual al alcance de cualquier lector en la red; «el fácil acceso a muy diversos estudios y sistemas de encuentro» que facilite «la reflexión y el debate sobre el mundo poético; y múltiples propuestas». [Ver]


Y, por su parte, Graciela Barrara, nos expone las posibilidades de la fotografía digital y la poesía en sus interesantes Notas. El artista virtual puede ofrecer desde poesía-animada, tecno-poesía y las innovaciones más novedosas en términos de nuevas caligrafías. Multimedias y formas experimentales. Personalmente, me encantan los «Criterios para una nueva poesía virtual» que Ladislao Pablo Györi expone cuando explica en 1995 que hay:
«una necesidad absoluta de impulsar un tipo de creación vinculada con hechos cuya emergencia (por sus características morfológicas y/o estructurales) sea improbable en el ámbito natural, o bien requiera forzosamente la actuación humana racional y constructora, así como la superación de eventos redundantes que detienen a la producción poética en instancias ya totalmente asumidas y alejadas de una estética».

«Ante tal estado de cosas y partiendo de las innovaciones impulsadas por las últimas vanguardias constructivas y de un contexto filosófico y epistemológico consecuente con el estado actual de las ciencias, queda planteada la imperiosa necesidad de proyectar los flamantes perfiles teóricos de esta tecnología francamente revolucionaria y los eventos técnicamente compatibles con un espacio n-dimensional virtual, es decir, en condiciones de ser incluidos y tratados en dicho espacio». Ver]


Obviamente, ésto significa los programas (software) adecuados y en una madurez filosófica para dar mensaje en los «hiperdiscursos, caracterizados por una fuerte no linealidad semántica», aquí lo decisivo.


http://sequoyahmagazine.blogspot.com/2010/10/octubre-15-2010-num-70...


http://ocnaranja.blogspot.com/2010/10/la-realidad-virtual-y-digital...



Carlos López Dzur


Un hombre ecléctico, librepensador, pacifista, que cree sobre todo en la justicia social y los compromisos en todo orden de la vida.
Ubicación: Orange County : California : Estados Unidos
Intereses: Arte, poesía, ciencia, historia.
Estudios Académicos en Humanidades y la Investigación Social.


(Rosemarie Parra, de «ArteUruy», Marisa Aragón de «Parnassus»* Son miembros y socias de LVDLPEI desde sus comienzos. Doy las gracias a ambas, especialmente a Rosemarie porque me solicitó colaboración dentro de LA VOZ... y no puedo apoyarla en estos días en su labor colaboradora para conmigo. ¡Gracias, mi estimada amiga Rosemarie Parra!

Nota de la directora y editora de Hispanorama Literario, Alicia Rosell:

Mis agradecimientos a Carlos L. Dzur por pertenecer a LVDLPEI y a Carlos M. Valenzuela, por su gestión en pro de la Cultura, dentro y fuera de la plataforma multicultural LVDLPEI, de la que todos los aquí mencionados en este artículo, formamos parte.

Alicia Rosell

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