Revista sobre Literatura, Artes y Espectaculos, Periodismo y Comunicaciones de HISPANORAMA

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Lecturas Recomendadas sobre Literatura Hispánica

DESDE LA TIENDA DE LA EDITORIAL IBEROAMERICANA "ALICIA ROSELL"

OS RECOMENDAMOS LAS OBRAS DE NUESTROS AUTORES.

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Radio Hispanorama Literario On Line


Rafael Merida Cruz-Lascano

Por
:
Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano
Embajador de la Paz
Embajador Cultural para el Mundo
“Hombre de Maíz” 2009

La verdadera Paz, sólo puede ser fruto de la Justicia.


Miembros activos de: SELAE, Italia.
http://selae.blogspot.com/2010/09/marcela-rodriguez-valdivieso.html

CD: Antología (Marcela Rodríguez)

Título: Antología
Intérprete: Marcela Rodríguez V.
Nacionalidad: Chilena
Sello Discográfico: Italian Music
País: Italia
Año: 2010
Género: Testimonio y Canciones
Temas: 22 Canciones y 1 Testimonio

Ilustraciones Carátula: José Balmes (Premio Nacional de Arte) y Gustavo Donoso (Gus)
Guitarra y 2° Voz: Mario Álvarez
Producción General: Julio Araya Toro

El Sello discográfico Italian Music nace en Santiago de Chile el 10 de Octubre de 2000 con el nombre Sello Colonial. La primera producción discográfica de este sello fue el disco compacto “Por la Vida ” (2000) de Marcela Rodríguez. Este disco contiene doce canciones del canto popular latinoamericano interpretadas por Marcela, quien en aquel entonces era presa política y se encontraba recluida en el hospital de Infecciosos Lucio Córdova de Santiago, cumpliendo una condena de 20 años y 2 días que le dieran las fiscalías militares por supuestos delitos terroristas cometidos contra la dictadura militar de Pinochet y los gobiernos seudos democráticos de la Concertación de Partidos por la Democracia. Esta grabación fue hecha en forma clandestina como forma de protesta por el aislamiento y la falta de atención médica en que se encontraba en dicho lugar y como testimonio de vida frente a la paraplegia que la afectaba y la afecta hasta el día de hoy.

El día 10 de Octubre de 2010 en conmemoración de los diez años de vida de la casa discográfica, en Milán Italia, el sello Italian Music a través de su director Julio Araya ha lanzado el disco compacto “Anzología” de Marcela Rodríguez con 22 canciones y un breve testimonio de su lucha contra la dictadura militar de Pinochet. Esta obra es una antología de los tres discos compactos que ha grabado Marcela en Chile y que son: “Por la vida” (2000), “Margarita” (2001) y “Testimonio de tres presas políticas chilenas” (2001).


Bienvenidos a la página web del Sello Italian Music (SIM) con sede en Milán, Italia. En este sitio encontrará la información general de nuestro sello y una síntesis biográfica de nuestros artistas, además las publicaciones realizadas por nuestro sello discográfico. Con esto lo que pretendemos es difundir la música y contribuir con ello al mundo del arte y la cultura.

Quienes deseen adquirir este CD pueden escribir a: im_2000@hotmail.it
http://www.galeon.com/italianmusic/

http://sello-italian-music.blogspot.com/


CERRO RENCA

Vengo a este encuentro ya sin fuerzas
para enfrentar sus inquietas miradas.
Intento demorar la llegada
mas, inexorablemente apuro el paso
llegando a la cima de aquel cerro
que era nuestro lugar secreto,
donde tantas veces discutimos clandestinos
el futuro de la patria y nuestros propios destinos.

Sentados sobre la hierba húmeda de la mañana
los cinco muchachos preguntaban con los ojos,
esos ojos de mirada limpia, honesta, profunda
que vislumbran el futuro con porfía,
nunca pensando en la muerte
siempre queriendo la vida.

Lentamente me acomodo al lado de ellos
tratando de calmar mis emociones.
¿Pero qué se puede decir serenamente
cuando un nudo te cierra la garganta
y los sollozos te impiden las palabras?

Que nefasto día, que misión tan ingrata
y debía ser yo quien se los dijera,
debía ser yo quien los consolara.
No hay necesidad que me tragues tierra,
ya que siempre he sabido encarar las desgracias.

No fue necesario decir nada,
estaba todo en mi mirada,
el dolor, la pena, la rabia;
el odio hacia el maldito canalla
que ensangrentó nuestra patria.

“No logró evadir la emboscada,
fue abatido, compañeros, a mansalva”.

Los cinco muchachos se tomaron de las manos,
por siglos no se dijo una palabra,
mas luego sin aviso, sin acuerdo ni nada
un alarido indescriptible salió de sus gargantas.

Nos abrazamos llorando a mares,
qué importaba que los demás miraran,
qué importaba si no entendían lo que pasaba,
sólo importaba que en nuestro lugar secreto
donde discutíamos clandestinos
el futuro de la patria y nuestros propios destinos,
el dolor se había instalado para siempre
en aquellos cinco corazones y en el mío
que sentados sobre la húmeda hierba de nuestro cerro
amargamente llorábamos un sexto puesto vacío.

Marcela Rodríguez Valdivieso
(Chile).



POR SU VIDA Y DIGNIDAD

¡EXIJAMOS LIBERTAD PARA MARCELA RODRIGUEZ !

LA PRIMERA SENTENCIA

Marcela Rodríguez cayó herida en noviembre de 1990 en el rescate de Ariel Antonioletti. Una bala atravesó su médula espinal dejándola con una paraplejia espástica irreversible.

Aislada en el hospital penitenciario por más de un año, fue privada de atención médica y de condiciones básicas de higiene corporal y ambiental por una decisión política que la prefería muerta. Profundas llagas en su cuerpo y cuadros infecciosos generalizados casi lograron tal propósito. Sólo la solidaridad y presión social nacional e internacional la salvó de ese trance y logró después su libertad provisional, pero no así su salida del país para que recibiera la atención integral que requería en ese momento crucial.

Desde entonces y producto de las secuelas de su paraplejia, ha sido operada y atendida de urgencia reiteradas veces, sin que eso le haya significado mejoría alguna en su salud. Por el contrario, el aumento constante de dolores y espasmos que la mantienen en un círculo vicioso de sobrevivencia, a riesgo de su vida, es lo único que ha podido obtener de nuestro sistema de salud pública.

Esto lo saben los médicos de los hospitales en los que ha estado y lo saben a la vez los Tribunales de Justicia, las Fiscalías y el Gobierno.


EL DOBLE CASTIGO

Actualmente Marcela está procesada por la II y IV Fiscalías Militares en base al Artículo 8º de la Ley de Control de Armas y Explosivos y la Ley Antiterrorista por el rescate de Ariel Antonioletti, con peticiones de condena en primera instancia de 20 y 15 años respectivamente. Todos estos procesos se han extendido por más de 8 años, pero al acercarse un cierre definitivo de estas causas, aumenta el riesgo de que la vuelvan a encarcelar.

A raíz de esto y de otros vicios legales, está pendiente sobre ella una orden de arraigo que la sentencia a permanecer aquí, en su silla de ruedas y de hospital en hospital...


UN CANTO A LA VIDA

Estos años han sido el mayor y más duro desafío a sus convicciones y compromiso a toda prueba, a su amor profundo por la vida.
Marcela resiste, lucha por mantenerse con toda su entereza y voluntad inquebrantable dando la pelea por la vida. Y la posibilidad de seguir soñando con una vida mejor por su pueblo.
Desea estar mejor y ser respetada como persona, porque se lo ha ganado con creces y porque quiere seguir aportando a pesar de sus limitaciones.
Su cuerpo dolido y cansado le pone trabas y le impide hacer lo que quiere entregar, pero no se da por vencida y, con fuerza y coraje, sigue luchando.



NUESTRO DESAFIO

Sólo un tratamiento integral puede romper ese círculo y salvar su vida. Una real estrategia de rehabilitación, con recursos adecuados y equipo interdisciplinario que avance armónicamente en todos los aspectos involucrados, con dedicación personalizada y sostenida en el tiempo. Las medidas de parche o parciales sólo han ocultado una lenta agonía.

Hoy requiere de atención médica urgente, de calidad, eficiente y responsable; hoy su salud está más deteriorada. El sistema de salud en Chile, clasista y mercantilizado, le imposibilita acceder a un tratamiento adecuado. No hay bolsillo capaz de afrontar costos de tal envergadura. Por esta razón sólo queda la posibilidad de buscar este tratamiento en otro país.

Convocamos a las organizaciones internacionales de solidaridad a obtener una invitación de una institución que se comprometa a acogerla y atenderla para brindarle los tratamientos médicos y la rehabilitación que necesita. Con esta invitación se podría presentar a la Fiscalía Militar una solicitud de autorización provisoria para salir del país. Todo esto sin perjuicio de seguir luchando por obtener su libertad definitiva.


TESTIMONIO DE MARCELA RODRIGUEZ

Me llamo MARCELA IRENE RODRIGUEZ VALDIVIESO; nací el 3 de marzo de 1953. Soy la segunda de 3 hermanas, hija de Ricardo, jubilado, y de Pilar, dueña de casa.
Vivimos en la población Villa Sur entre 1957 y 1994; cuando llegamos a la población ésta no estaba terminada aún; no teníamos electricidad y debíamos ir a buscar el agua en bidones a la población Las Lilas, a unas 5 cuadras de mi casa.

Estudié la enseñanza básica en la Escuela Matte de la Población Dávila, que estaba a 10 cuadras de mi casa. Cursé el 7º y el 8º en el Instituto Comercial de Villa Sur y la enseñanza media en la Escuela Técnica Femenina Nº 3 que estaba en el Paradero 10 de la Gran Avenida.

En 1967, ingresé junto con mi hermana a las Juventudes Comunistas, incentivadas por un grupo de amigos del barrio; realizábamos actividades sociales y más tarde trabajamos en la campaña de Salvador Allende.

En abril de 1968 junto con mis hermanas ingresé a un conjunto folklörico del Centro Comunitario de Villa Sur, donde aprendí a tocar guitarra; hacíamos presentaciones de folklore de la zona central en distintas poblaciones del sector. De este conjunto surgió el Centro Cultural Villa Sur, donde funcionaban además grupos de teatro, talleres muralistas y de plástica. En 1971 se formó la Agrupación de Centros Juveniles, la que llegó a contar con 12 organizaciones de jóvenes. El 11 de septiembre de 1973 vino a poner un punto final a este desarrollo.

En 1974 ingresé a estudiar Tecnología en Tejidos en la Universidad Técnica del Estado. Formaba parte del último grupo del preuniversitario para la juventud pobladora organizado por un grupo de estudiantes de la universidad.
Fue para mí una experiencia contradictoria estudiar en una Universidad llena de jóvenes vitales, pero amordazados por el terror y el espanto. Debido a graves problemas familiares no pude terminar mis estudios y, posteriormente, la carrera fue cerrada por la dictadura y no pude terminar mis estudios.

En 1976 contraje matrimonio con Carlos Silva, estudiante de arquitectura de la Universidad de Chile y nos fuimos a vivir con mi suegra a la Comuna de Quinta Normal. Tuve dos hijos que fallecieron al poco tiempo de nacer.

En 1979 comencé a trabajar como secretaria de una oficina formada por 12 estudiantes de arquitectura, que combinaban el trabajo con los estudios. En la oficina de arquitectura todos se fueron titulando; yo dactilografiaba memorias y proyectos de título. La oficina se cerró en 1984; producto de la cesantía generalizada. Casi todos los titulados, incluyendo mi esposo, debieron trabajar en el POJH (Programa para jefes de hogar) en distintas comunas de Santiago. Nos fuimos, entonces, a Ecuador, pero el clima de ese país afectó mi salud y debimos regresar en agosto de 1985. Desde entonces continué trabajando con mi esposo como ayudante de arquitectura, dibujante técnico y secretaria a la vez.

El 14 de noviembre de 1990 fui detenida con posterioridad al rescate de un joven preso político, Ariel Antonioletti, para el cual me habían pedido ayuda. Recibí un disparo en la espalda y recuperé el conocimiento en la Posta Central donde permanecí incomunicada y custodiada por una gran cantidad de Carabineros. Luego me trasladaron a la Penitenciaría, donde me encerraron en una pieza oscura de 2 x 3 metros, tapiando la ventana con una placa metálica.

Me incomunicaron hasta el 27 de noviembre, fecha en que pude hablar con mi abogado y ver a mi familia. Pasé 2 meses en la enfermería de la Penitenciaría y mi situación física fue empeorando producto de la falta de atención adecuada. Finalmente y gracias a la solidaridad de muchas personas, me trasladaron a la Posta Central, aquejada de una septicemia generalizada.


MARCELA RODRIGUEZ OPRECH
Organización de Apoyo a los Presos Políticos en Chile
E-mail : oprech@hotmail.com


Primer Encuentro Internacional de Poetas del Mundo
“CAMINO AL SUR”

Une Trawün Walmapu Wirintukufe “WILLI RÜPÜ MEW”

-Del 19 al 28 de febrero 2011-

Poets of the World prepares meeting with the Mapuche people.

«Poetas del Mundo » prépare une rencontre poétique avec le peuple mapuche.


CHILE-Santiago: La ONG-MUNDIAL “Poetas del Mundo” está organizando el PRIMER ENCUENTRO DE POETAS DEL MUNDO “CAMINO AL SUR” - UNE TRAWÜN WALMAPU WIRINTUKUFE “WILLI RÜPÜ MEW”, actividad que se desarrollará del Sábado 19 al lunes 28 de febrero 2011 en Santiago, la capital chilena, la Isla de Chiloé y la Región de los Lagos, a más de Mil kilómetros al Sur de Santiago en pleno corazón del país mapuche. El programa contempla además un acto conmemorativo al primer aniversario del terremoto que sacudió la zona el 27 de febrero 2010, sismo considerado el quinto más violento que se registra en el planeta y que dejó cientos de víctimas fatales y cientos de miles de damnificados. La actividad se llevará a cabo el mismo día 27 de febrero y en el epicentro de la catástrofe que golpeó duramente a los chilenos. Otro de los momentos fuertes del evento será la visita a los presos mapuches detenidos en las cárceles de Temuco y Angol acusados de protagonizar “actos terroristas”. Muchos recordarán las emblemáticas huelgas de hambre que estos prisioneros realizaron en el transcurso de este año y que tuvo a varios de ellos al borde de la muerte. Este evento poético se enmarca en lo que es uno de los principales deberes de todo poeta del mundo, “no dejar de visitar ningún barrio para llevar la palabra, como si ésta fuese lluvia que cae sobre la tierra, haciendo ver un espectáculo de gracia, como si fueran flores para los ojos de la humanidad. El poeta será la luz que guía al guerrero como si fuera dunas en la oscuridad de la noche.” [Artículo 8, Manifiesto Universal de poetas del Mundo]


Primer Encuentro Internacional de Poetas del Mundo

“CAMINO AL SUR”


Une Trawün Walmapu Wirintukufe

“WILLI RÜPÜ MEW”


Del 19 al 28 de febrero 2011


Poetas del Mundo en su misión por la paz, la justicia y la defensa de los pueblos originarios, organiza este primer encuentro internacional de poetas “Camino al Sur”, como una expresión de solidaridad con las comunidades mapuches que desde la llegada del invasor viven en permanente resistencia hacia quienes acosan su existencia. Llamamos a los poetas del mundo entero a tomar conocimiento de la realidad que vive el país mapuche y a expresar su apoyo a través del arte de la palabra.

PROGRAMA: Seguir leyendo en Poetas del Mundo


UN DIA CUALQIERA DEL VENDEDOR DE GAFAS

(TRES POEMAS)



de Alexis Díaz Pimienta, el jueves, 11 de noviembre de 2010

Feliz con el Accésit que obtuvo este libro en el Premio Internacional de Poesía Tomás Morales, de Canarias, no resisto la tentación de publicar un anticipo, tres poemas. Este libro, todo, es un alegato en defensa de los inmigrantes en España y el resto de Europa, un grito desgarrador denunciando feas realidades cotidianas.

Dice el Jurado en su Acta:

"La decisión del jurado de conceder el accésit al manuscrito Un día cualquiera del Vendedor de gafas obedece básicamente al deseo de reconocer y premiar una obra poética inspirada en la realidad cotidiana y en la capacidad del creador de descubrir la poesía de la realidad prosaica del día a día. Este es, a nuestro juicio, el fantástico don del escritor. [...]

El autor del poemario recurre a una doble perspectiva, la del inmigrante ante la realidad europea y la del europeo ante la realidad del inmigrante. El poeta se fija en el humilde vendedor de gafas, estatuillas, discos compactos ilegales, collares y amuletos, “con los ojos hinchados de mirar sin ver, / y los tímpanos carcomidos por palabras esdrújulas, / y la lengua deforme [que…] a las doce y cinco minutos de la noche[…]cae dormido sobre su propia sombra, / entre su mercancía”. Intenta descubrir el poema en los restos un naufragio, en un bazar o en las calles de Argel, o en las caras de muertos vivientes de los negros que a las tres de la tarde entrar a hacer sus compras en Carrefour. La luz inhabitual y favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad le permite al poeta ver el mar de aguas oscuras “llenas de cadáveres que nadie ve”, o a los familiares de los inmigrantes sin nombre que perecen en las costas de Europa.

Son breves historias de personas anónimas, que se descubren únicamente ante los ojos privilegiados del creador: el tocador de banjo de la estación del metro, la de la Venus Hotentote, el guerrero bosquimano, el náufrago Mohamed y tantos otros.

La sustancia poética no reside principalmente en los recursos estilísticos habituales de la lírica, sino en el lenguaje adecuado a la realidad descrita, con metáforas e imágenes originales, inéditas, que son el reflejo literario de la revelación privilegiada de la realidad."

Hasta aquí el acta. Yo lo dejo a vuestra consideración. Abrazos.

__________________________________________________

Un día cualquiera del vendedor de gafas


para Uberto Stabile

para Inongo-vi-Makomé


A las diez de la mañana

el negro vende gafas de sol, cinturones de piel,

tallas artísticas con pezones y cuernos.

A las dos de la tarde el negro vende ébano bembón,

collares bendecidos por lejanos orishas.

Con la mirada perdida en algún punto de la otredad,

solo, en cuclillas, el negro vende.

Salió de África un lunes de peces ciegos

y maderos enmohecidos por la luna, un lunes agrio;

salió apoyado en el hombro de otros potenciales vendedores

de gafas de sol, cinturones y tallas.

Dejó una casa enorme, con rascacielos verdes,

con gigantescos animales domésticos.

Dejó una mujer rodeada de anafes,

cacerolas de barro y ojitos redondos y ahuecados

como las antiguas monedas de veinticinco pesetas.

A las seis de la tarde el negro vende collares y amuletos.

A las diez de la noche el negro vende pedacitos de música.

Vende envuelto en trapos multicolores

y con los dientes blancos.

Vende a la vez que sueña

con papeles que legalicen su rubor,

o con goles que lo rediman de visitar el mercadillo.

El negro tiene los ojos hinchados de mirar sin ver,

y los tímpanos carcomidos por palabras esdrújulas,

y la lengua deforme.

Por eso los niños se ríen

cuando lo escuchan proponer “cinturrones”.

Por eso casi nadie compra sus mercancías.

Por eso, incluso, molesta el tono oscuro de la palabra “gafas”.

Por eso, incluso, los pequeños comerciantes lo denuncian.

Por eso, incluso, abundan policías y traficantes de indigencia.

A las doce de la noche el negro cuenta las monedas que tiene.

Las gafas que le quedan. Los cinturones.

Los senos y los cuernos de madera.

A las doce de la noche se supone que los orishas se despiertan

y que toda África bulle entre tambores y danzas tribales.

Pero a las doce y cinco minutos de la noche

el negro cae dormido sobre su propia sombra,

entre su mercancía.

Cae dormido con los ojos redondos y ahuecados

como antiguas monedas de veinticinco pesetas,

ojos que no le sirven para nada en la época del euro.


“Quiero vivir más de 45 años”

Da Diallo acaba de ser rescatado del mar. Su lancha chocó contra el pesquero al que se había acercado para pedir agua y gasolina. No parece afectado por la muerte de su hermano mayor, cuyo cadáver se halla a solo unos metros. Cuando un voluntario de la Media Luna Roja le pregunta por qué quiere ir a Europa, responde: “Quiero vivir más de 45 años”.

Tomás Bártulo, El País Semanal, 16 de abril de 2006, p. 53


¿Y dónde está el poema?

¿En sus párpados mohosos como tablas náufragas?

¿En el vidrio molido de su orina reciente?

¿En las lejanas costas de Nuadibú,

en las chabolas letrinosas de Nuakshot?

¿Dónde está el poema?

Buscamos, como arqueólogos desesperados,

los restos del poema entre las rocas,

pero sólo encontramos los ojos de Da Diallo,

que solo ve los restos del cayuco,

que solo ve la furia de las olas,

que solo ven el cadáver de un niño de 44 años.

¿Dónde está el poema, dónde se habrá metido?

Seguramente, el agua reblandeció sus partes,

oxidó sus signos más visibles,

y nos queda tan solo la escena del crimen,

el cadáver del poema, pero no su cuerpo.

De todos modos, convencidos de la importancia del poema,

continuamos buscando, buceamos con cámaras de vídeo,

cámaras fotográficas, bolígrafos, lápices,

SMS, emails, sonidos guturales, canciones de protesta,

con toda la parafernalia de la voz buscamos

el poema, sus huellas, sus restos,

pero sólo hallamos los ojos de Da Diallo, comidos por el frío,

salpicados de arena en una vanguardista instalación del miedo.

No está el poema, pero sí su imagen.

No está el poema, pero sí su hermenéutica salvaje.

Da Diallo estuvo meses entrenando para nadar bien.

Da Diallo nada de forma tan sublime que ahora es

la única parte del poema visible, su parte plástica.

Decepcionados, los convocados para el levantamiento del poema

nos conformamos con un único verso:

“Quiero vivir más de 45 años”,

un raro verso de trece sílabas

—nada frecuente en estas costas—

puesto en la boca de alguien

que no sabe, evidentemente, matemáticas.


Argel en agosto


Un mar de jabas de nailon negro, preñadas de aire,

a los pies de unos niños que juegan al fútbol.

Estamos en Argel,

bajo la blanca luz de las tres de la tarde.

Un mar de jabas de nailon rotas, colgando de la hierba.

Niñas y niños saludan desde las ventanas.

Dos adolescentes se ofrecen como guías

de este barrio sin pérdida,

de esta explanada llena de mariposas asustadas.

Al fondo, un almacén con pintadas en árabe.

Junto a nosotros, a nuestro alrededor,

el olor del cilantro y el jengibre.

Uno de los adolescente es Ammón,

dueño de un largo alfabeto gestual

y de una risa pícara y salvaje.

Ammón nada en el mar de nailon negro

como un pez conocido.

Pero a nosotros nos deslumbra la luz,

nos enceguece el polvo.

Telas de todos los colores cruzan a nuestro lado.

Sandalias de todos los tamaños nos persiguen.

Alfombras que no saben volar penden de los balcones.

Ammón traduce nuestra sed, mal interpreta nuestro hambre.

Ammón tiene catorce años y un tío en Algeciras.

Ammón tiene los dedos de los pies sucios y un hermano poeta.

Nosotros somos torpes, ingenuamente malos,

más infelices que una jaba de nailon agujereada por la hierba.

Estamos en Argel con zapatos del Corte Inglés.

Estamos en Argel con relojes de pila.

Estamos en Argel con gafas oscuras.

Estamos en Argel con cámaras digitales.

Estamos en Argel con violentos recuerdos de niños degollados.

Estamos en Argel y nos negamos a comer lechuga.

Estamos en Argel compadeciendo a las muchachas.

Estamos en Argel bebiendo Coca-Cola.

Estamos en Argel pensando en el hachís.

Estamos en Argel recordando qasidas y moaxajas.

Estamos en Argel perdidos,

descalzos, desnudos, temerosos,

rogándole a este adolescente que nos diga

la edad de las alfombras,

la afinación real de los laúdes.

Pero nada es posible.

Mucho menos ahora que Ammón

acepta una gorra de béisbol y dice “gracias”,

como si comprendiera.

El viento sopla, levanta polvo,

envuelve a Ammón y se lo lleva lejos.

De los balcones se desprenden las alfombras más tristes.

En las ventanas los rostros infantiles se apagan.

Ahora somos reclusos incomunicados en medio de la hierba,

a las tres de la tarde, bajo la luz blanca de Argel,

en una ciénaga de jabas negras preñadas de aire.


La mejor hora para ir a Carrefour...

A las tres de la tarde las cajeras

se turnan para tomar café (o ir al servicio).

De pronto, mudas, con los ojos,

las bocas y las cajas abiertas,

miran entrar a un grupo de cadáveres.

Los ven coger los carros de la compra,

descalzos, con la ropa mojada

y manchada de arena. No tienen ojos,

sino peces nerviosos en las cuencas vacías.

No tienen voz, sino un gritillo lánguido,

como de tabla rota.

Unos son negros, otros verdes, otros azules,

la mayoría color travertino.

Tranquilos, los cadáveres se dispersan

por los departamentos.

Una cadáver embarazada va,

apoyándose en otra,

a ver la ropa de bebé.

Los hombres van, de tres en tres,

a escoger frutas,

pantalones, electrodomésticos.

Todo normal, hasta la frialdad

del cantante de moda por los altavoces.

Entre los cadáveres no hay ninguno que fume.

Sólo uno bebe alcohol.

Y un tercero sabía que existía el látex.

“Son más de quince”,

piensa la muchacha de la caja número 1.

“Son más de treinta”,

piensa la muchacha de la caja número 2.

“Son cientos, miles, cientos de miles”,

piensan las muchachas de las cajas 3 a la 8.

“Son negros”, piensan las muchachas de la 9 a la 15.

“Son muertos”, piensan las muchachas de las 16 a la 22.

“Son jóvenes”, piensa la muchacha de la 23.

“Son negros muertos jóvenes”, piensan todas,

y continúan mirándolos.

Los cadáveres deambulan por Carrefour,

llenan los carros de panes y peces,

de latas, frutas, ropa sport, confituras.

No hablan con nadie. Y nadie habla con ellos.

Sólo las cajeras observan, atónitas,

cómo pasan por caja sin pagar,

desdentados y frágiles,

y se alejan hacia los botes

que los aguardan en el aparcamiento.

“Es increíble cómo ha avanzado

el mar en los últimos años”,

comenta la muchacha de la caja número 24.

“Sí, es increíble”, repiten a coro las demás,

y se quejan de haberle puesto sal

en vez de azúcar al café, y sonríen.


"Un día cualquiera del vendedor de gafas"


"Su sueño era vivir en Canarias"


Felicitaciones, Alexis Día Pimienta, por tu premio y por la excelencia de tus Letras. ¡Gracias por ser miembro de LVDLPEI!
Alicia Rosell.

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