Lecturas Recomendadas sobre Literatura Hispánica
DESDE LA TIENDA DE LA EDITORIAL IBEROAMERICANA "ALICIA ROSELL"
OS RECOMENDAMOS LAS OBRAS DE NUESTROS AUTORES.
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PROMOCIÓN Y VENTA DE LA I ANTOLOGÍA DE NARRATIVA CORTA LVDLPEI 2009
0 sugerencias de los oyentes Servido por Alicia Rosell el jueves, agosto 05, 2010LA I ANTOLOGÍA DE NARRATIVA CORTA LVDLPEI 2009
Al fin tenemos a la venta la "I ANTOLOGÍA DE NARRATIVA CORTA HISPANOAMERICANA, LVDLPEI 2009" (RELATOS DE *TREINTA AUTORES DE LVDLPEI)
Con prólogo de Alicia Rosell, reseña de Carlos M. Valenzuela y comentarios de los miembros del Jurado. Incluye mini biografías de los miembros de
l insigne Jurado y de los autores ganadores de la Convocatoria del pasado noviembre 2009. Los ganadores son en su mayoría autores relevantes del panorama literario hispanoramericano, pero también hay autores noveles.
Sin gastos de envío para España solicitándolo desde el correo, info@gruplobher.es .Si lo solicitan a mi correo, lo enviaré dedicado a quienes así me lo indiquen. También para quienes no se manejen bien con el tema del ingreso bancario que solicita la editorial (a petición de algunas personas).
El precio del libro era de 14 euros, sin embargo se ha decidido rebajarlo a 12 € para compensar los gastos de envío. Dichos envíos los haré contra-reembolso y por vía correo postal.
Recuerden que tienen un Dto. del 10% comprando un mínimo de 3 ejemplares (se pueden juntar y poner de acuerdo varios escritores de un mismo país o ciudad para ahorrar gastos) y está también así pensado para promover su venta y difusión entre Asociaciones Culturales, Universidades, Institutos y demás Instituciones que soliciten su adquisición.
Para pedidos de más de 10 libros, el descuento será mayor e informaré en su momento.
Ahora tienen la oportunidad de disponer de esta Antología que es el inicio de muchas más. Eso sí: RUEGO DIFUSIÓN DE ESTE MENSAJE. Vamos a vender los ejemplares editados y así podré reinvertirlo en próximas ediciones.
Sé que nuevamente, me tenderán la mano en esta nueva “aventura”. Y es que LVDLPEI no seguiría por estas fechas en Internet... si no fuera por ustedes: hemos recaudado lo preciso para seguir en LA VOZ…
¡Apoyando mis gestiones se apoyan ustedes y lograremos avanzar! ¡Gracias a todos por ello!
Para quienes deseen la opción electrónica de la Antología, les informaré próximamente. Estoy en ello. Es mi deseo poder cubrir todas las necesidades del mercado, tanto entre miembros y socios de la red, como personas interesadas que no forman parte de nuestra plataforma cultural, pero me hagan llegar su pedido.
Para todo ello, pónganse en contacto conmigo a: hispanorama.literario@gmail.com
Algo que quizá no sepan: NO OBTENGO BENEFICIO DE ESTA VENTA. Recuerden que LVDLPEI es una red de gestión y promoción cultural y es ALTRUISTA. Como siempre ha sido desde el 3 de abril de 2008.
Gracias por colaborar en este objetivo social en pro de ayudar a la publicación de autores hispanoamericanos que no tienen posibilidades de publicar.
¡POR LA HERMANDAD Y UNIÓN DE LAS CULTURAS ENTRE EUROPA Y LATINOAMÉRICA!
HISPANOAMERICANA LVDLPEI 20009
JESÚS ANDRÉS PICO REBOLLO - EL MERCADER
GUSTAVO CRESTA - ESTA LLUVIA MANSA
JUAN CARLOS RIVERA QUINTANA - VISITACIÓN OLAY!... SIN PECADO CONCEBIDA
EDDA OTTONIERI - EN EL TEMPLO MILENARIO DE HACHEPSUT
ALEJANDRO FÉLIX RAIMUNDO - CRISTO RESUCITADO
MARIO FROILAN REYES BECERRA - VIVENCIA LEJANA DE LA CALLE BRUMPTON
FRANCISCO VARGAS FERNÁNDEZ - EL PLACER DEL SILENCIO
MICHAELANGELO BARNEZ - EL ÓMNIBUS
CÉSAR GASTÓN INSAURRALDE - ÉRASE LA MUERTE DE UNA LINEALIDAD
MARCELA VANMARK - ESENCIA DE MUJER
ELOÍSA ECHEVERRÍA - FANTASMA LIMPIANDO
ROSA LÍA CUELLO - FILOSOFÍA PARA GATOS
ALEJO URDANETA - FOLLAJE INMENSO DE RUMORES
IMANOL CANEYADA PASCUAL - IS SO GOOD
BEATRIZ ALICIA DURÁN - LLUVIA
CARLOS LÓPEZ DZUR - MEMORIA DEL ULTRAJE DE FLORIS
EVA ISABEL RUIZ BARRIOS - MÍRALE LOS OJOS
RUDY ALFONZO GÓMEZ R. - NUEVOS CAMINOS
JAVIER LUQUE - OCTUBRE, UN CRUEL ABRIL
ANTONIO TREJO - PARADOR CARRETERO
ANDREA YUNGBLUT - PENÉLOPE
CARMEN BERENICE BETANCOURT - RECOSTADA DESDE AQUÍ
OBED GONZÁLEZ M. - RECUÉRDAME FRENTE A LA PROFUNDIDAD DE UN MAR VOLCADO
DOLORES ESPINOSA MÁRQUEZ - SEGISMUNDO
ÁUREA LUCRECIA LÓPEZ QUILES - SETAS AMARILLAS
DELIA CRISTINA CHENA HERNÁNDEZ - TORCUATA Y MATILDE
RICARDO CAMPOS RUELAS - UN POCO DE AMOR
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR - VIENTOS DE ARENA
RICARDO ARREGUI GNAUTIK - LOS OFICIOS. EL OFICIO
Mª ELENA SOLÓRZANO - GIRASOLES DE PAPEL
El día que América amaneció estrenando alma, de Plinio Parra
0 sugerencias de los oyentes Servido por Alicia Rosell el miércoles, agosto 04, 2010El día que América amaneció estrenando alma

Bogas del río Magdalena. Ilustración del siglo XIX.
Gracias a los bogas del río Magdalena es que los americanos tenemos alma. Suena a hipérbole de mercader sarraceno, pero es históricamente cierto.
Durante tres siglos, desde el XVI hasta el XIX, los bongos, champanes y balsas suben contra corriente las 200 leguas eternas que hay entre Cartagena de Indias y el puerto fluvial de Honda. ¡Una atrocidad! Todos los viajeros ilustres que tienen el inmenso disgusto de vivir tal aventura coinciden en describirla como un trance lento, abrasador e impiadoso. Pues bien, si esto nos dicen quienes iban en calidad de pasajeros, sentados bajo techo de palma, sin otro martirio que aplastar mosquitos y sin otro ejercicio que matar el tiempo contando caimanes, ¿qué hubieran podido decirnos los indios bogas que, reducidos a esclavitud, metro a metro, empujaban la barcaza a fuerza de músculos, remos y palancas? ¡Que era como ir al infierno en cueros! Efectivamente, en los primeros cien años de este viacrucis, que es el viaje a la muerte, se acaba el indio de las riberas. En forma literal.
Un hombre se tropieza con su misión
Hacia 1540 este drama sufre un punto de giro esencial gracias a la intervención de un personaje inesperado: el padre Leni. Un fraile italiano que parte de Roma a Santa Fe de Bogotá, sin sospechar la urgente diligencia que la vida le tiene guardada en el río Magdalena.
Leni pertenece a la antigua Orden de los Hermanos Predicadores, aprobada en 1214 por el papa Inocencio III y llamada comúnmente dominica, en alusión a su fundador, santo Domingo de Guzmán. Ahora bien, como su hermandad goza de los privilegios de predicar y escuchar confesiones en cualquier lugar, sin autorización de obispos, el dominico Leni, horrorizado por el sufrimiento de sus bogas, desenfunda la Biblia y procede a consolarlos en el nombre de Dios. ¡Vana ilusión! El pobre hombre no llega a la segunda semana de prédicas, atribulado por la inutilidad de su trabajo. ¡Está ardido! “Es fácil filosofar sobre la mierda cuando es el otro quien está embarrado”, piensa. Luego se rasca el alma con cuchillos: “La única forma de ayudar al náufrago que patalea, es arrojándole un tablón. Si uno se pone a impartir instrucciones desde la orilla, el hombre se ahoga”.
El suyo es un viaje de terror. Leni llega a Honda medio loco. Remonta las crestas andinas en estado de sonambulismo, y entra a Santa Fe de Bogotá profiriendo incoherencias. Por las noches, en medio de la oscuridad, sus hermanos de claustro le escuchan murmurar: “¡Pobres fantasmas! Han sido condenados de por vida a las galeras del Magdalena sin haber cometido delito, excepto ser indios”. Durante los días siguientes se la pasa eructando óxidos, con el rostro oprimido por el dolor. Con la angustia de quien se ha comido un guiso de anzuelos. Son las típicas señales de quien refugia en las vísceras un sueño grande. Algo está a punto de estallar.
Una madrugada, sudando a chorros en medio del hielo bogotano, su fiebre mesiánica lo sumerge en el delirio: “¡Dadme un tablón!”, suspira Leni. “¡Dadme un tablón!”.
Al prior de la Orden le basta un golpe de vista para interpretar los signos del moribundo: “Es el mal de la piedad, asegura, sin una onza de duda. Dicen que al padre De las Casas le sucede lo mismo cuando escribe sus libros”.
No se equivoca. Una semana después el padre Leni, trémulo pero feliz, entra a su despacho con los ojos bañados en llanto.
—Solicito permiso para viajar a Roma mañana mismo. Quiero rogarle a Su Santidad que, por piedad, declare que los indios tienen alma.
El viejo prior, que ha llegado a la sabiduría por el retorcido camino de la experiencia, sonríe ante el espectáculo: el padre Leni acaba de descubrir su misión. Esa verdad personal e intransferible que, siendo tan humana, sólo pocos hombres vislumbran.1
Los americanos dejamos de ser animales
El milagro sucedió en 1546. Es fácil imaginar el exordio que el fraile dominico utiliza para abrir su discurso ante el papa Pablo III (1468-1549): “Todos los llaman indios, naturales, aborígenes, nativos, vernáculos, bárbaros, criaturas, salvajes e infieles. Y como tal los tratan: como animales. Unas bestias un poco más avanzadas que los gorilas y muy inferiores a los cristianos. Nadie los llama hombres porque carecen de alma. Concédales esa merced, Su Santidad: proclame que los hijos del Nuevo Mundo también tienen alma”.
Las memorias dominicas cuentan que apenas el jerarca escucha los pormenores de la boga en el Magdalena, acoge la solicitud del padre Leni y autoriza en el acto la redacción de una bula que refrende la gracia concedida.
El posible efecto de esa gestión tarda seis años en llegar al río Magdalena. Pero llega. Ciertamente, en 1552, el rey de España autoriza mediante cédula que se organice la navegación del Magdalena, “con el fin de cortar el mal trato que se le da a los indios pues estima en más la salud y la vida de un natural que todas las riquezas y haciendas que de los indios puedan saber”.2
Pese a estos muros de contención, ¡ay!, el exterminio del indio a causa de la boga prosigue su camino, a sus anchas.3 Estas tres denuncias, aunque imprecisas y nebulosas por los tiempos en que fueron escritas, pintan la situación con brocha gorda.
- 1560. Juan del Junco denuncia ante el monarca español: “De 11 mil indios que moraban en las orillas del río Magdalena, no quedan ya 500”.
- 1579 (30 de julio). El licenciado Monzón, en carta remitida a la Corona, expresa: “Han muerto 59 mil indios en la boga. Sólo quedan 800”.4
- 1596. El capitán Martín Camacho le escribe al rey: “La boga ha consumido a 39 mil indios en 25 años”.
Para estos días ya le hemos perdido el rastro a las sandalias del padre Leni, de quien ignoramos suerte, paradero y final. Seguramente siguió en su brega santa, porque no tenía pasta de desertor y solía gastarse todas las plumillas pintando sus paisajes. Igual que fray Bartolomé de las Casas (1484-1566), su hermano de capuchas. Que también impulsó leyes en favor de los indios. Y que también sufrió la fórmula maldita con que los españoles evadían los decretos reales: “Obedecer y no cumplir”. Esa perversa costumbre que mató más indios que la sífilis.
Total: ninguno de estos frailes pudo evitar el genocidio indígena, pero ambos nos dejaron una enorme joya, ¡un tesoro!, la definición de la palabra Humanidad: sentimiento que nace cuando comprendemos cuán importante es el chiste de cada uno de nuestros prójimos en la sonrisa del mundo.
Notas
- “Al mencionar la defensa de los indios, de la crueldad con que se les trataba, transcribo unas palabras que tomo del interesante librito de Fray F. Mendoza Díaz, O.P., intitulado Cuarto Centenario de la entrada de los dominicos a Colombia (1529-1929). Los dominicos han ido siempre a la cabeza de todo movimiento contra la tiranía. En 1546, el padre Leni, viendo la opresión que ejercían los conquistadores sobre los indios, hizo viaje expreso a Roma para obtener de Pablo III la declaración de que los indios tenían alma. Por eso decía con mucha gracia el obispo Piedrahíta: “Por los dominicos, los americanos tenemos alma”. El padre Bartolomé de las Casas pasó 14 veces el océano por defender los indios, y defensor de los indios es su título en la historia universal. Se explica que después del viaje del padre Leni a Roma a obtener el reconocimiento del alma de los indios y de la labor incesante del P. de las Casas se viera la reacción oficial a favor de los indígenas y que de ello se resintiera el primer contrato de navegación del río Magdalena”. Goenaga, Miguel. Lecturas locales. Crónicas de la Vieja Barranquilla. Barranquilla, Imprenta Departamental, 1953, pág. 216.
- “En el año de 1552, en vista de las quejas que le dan Hernando de Alcocer y Álvaro de Alalla, sus procuradores, vecinos de Santa Fe de Bogotá, Su Majestad el Rey, dictó en Monzón una Real Cédula dirigida al oidor Licenciado Melchor Pérez de Arteaga y a los gobiernos y justicias de Cartagena de Indias y Santa Marta para que organicen la navegación del río Magdalena”. (...) Siete años después los contratistas Alalla, Alcocer y Gómez, mediante licitación, se comprometen a sostener la navegación entre todos los puertos del río por espacio de dos años con barcos suficientes para el servicio, tripulados por españoles y negros. Ernesto Restrepo Tirado, citado por Goenaga,Op. cit., pág. 215. Miguel.
- “Un hijo muerto vale más que un boga vivo”. “Contribuyó al descenso de la población la actitud autodestructiva de los indios. Para evitar las penalidades, muchos prefirieron el suicidio, ahorcándose o dejándose morir de hambre. Las madres ahogaban a sus hijos cuando nacían”. El Tiempo. “El gran padre Yuma. 500 años del descubrimiento español del río Grande de la Magdalena”. Edición facsimilar, 2001. / “Esto podría remediarse no sacándolos de su naturaleza para bogar y hacer sementeras, mandando hacer lista de ellos y cuenta semestral de los que nacen y mueren, castigando con rigor a los que matan a sus hijos”. Fragmento de un informe del Oidor Francisco Guillén Chaparro, fechado en Santa Fe el 17 de marzo de 1583. Velandia, Roberto, op. cit, pág. 94.
- Efectivamente, en 1579 se presentó la queja del licenciado Juan Bautista Monzón, y el 10 de julio de 1596 la del capitán Martín Camacho del Hoyo, quien suplicaba mandarle “una cédula real para que no consienta que ahora ni en ningún tiempo los indios boguen los ríos Grande de la Magdalena y Cauca y ciénagas de Santa Marta y Tolú y río del Senú y puertos de Onda, por lo mucho que les importa su conservación”. Noguera M., Aníbal. Crónica Grande del Río de la Magdalena. Bogotá, Fondo Cultural del Banco Cafetero, Tomo I, página 69.

Entre sus realizaciones se destacan Visa Colombia (1990), Aquí nacen las canciones (1999) y Raíces (2000). Es autor de los libros Los besos de Lluvia mojan (2000), Baltasar, el hombre que vendía luceros (2002), Karipuaña (2005) y Maestros de vida (2005).
Ha recibido dos Premios India Catalina (mejor musical de 1990 y mejor documental de 1991), una nominación al Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría mejor documental (por Visa Colombia, 1991) y dos premios Claqueta de Cristal (mejor programa musical y mejor documental de 1995).
Además, durante tres años consecutivos (2005, 2006 y 2007) ganó las convocatorias documentales de la serie Trópicos de TeleCaribe, y en 2008 ocupó el segundo lugar en la Convocatoria Nacional Doc TV para Colombia, con el proyecto documental La hamaca grande.
PLINIO PARRA ESCRIBE PARA INTERPERIODISMO DIGITAL SU COLUMNA "EL SEÑOR DE LAS EQUIGRAFÍAS".
Artículo tomado de Letralia: http://www.letralia.com/237/articulo03.htm
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