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Por Alicia Rosell.
Bilbao, 14/10/2013

Les dejo esta reflexión mía para comenzar una semana más de trabajo. Con un tema nada baladí que debiera dejar de ser considerado "per secula seculorum". (Aviso: no es un análisis sino una breve reflexión con muchos resquicios sin tocar. La brevedad lo impone así).

Es hermoso el Oficio de escritora y no lo es menos el de editora (hablo de "motu proprio") cuando se tien
e vocación, todo hay que decirlo. Sin ella, no seríamos capaces de seguir viviendo porque nos faltaría nuestro segundo oxígeno... Es trabajar en lo que se ama sin pensar en hacerse rico ni en buscar la fama, ni tener más ambición que la de no morir antes de hacer todo lo que te has propuesto o al menos, un poco más de esa mitad. Y hacerlo en los peores momentos de tu vida, cuando la salud lleva años fallando, cuando la llevas como un lastre pesado atado a tu vida personal y profesional sin importarte dar la cara al público. Esto para mí es la verdadera VOCACIÓN.

Los escritores y la enfermedad. ¿Existe mayor ejemplo de vocación? La historia de la Literatura refiere muchísimos casos de vidas atormentadas por muy dispares enfermedades. Sea un estigma necesario para la gesta de la creatividad o no -algo muy discutible-, lo cierto es que muchos de los grandes autores que han pasado a la posteridad, las padecían.

Pero también en nuestra vida actual vivimos "con enfermedades a cuestas". Puede afirmarse que en pleno siglo XXI es más facil estar enfermo y ser autor que en el siglo XIX o XX. Se puede: si no tenemos en cuenta el dolor físico que resta fuerzas y tiempo al autor; pero lo cierto es que a pesar de ello, podemos, debemos y somos capaces de VIVIR cada momento con más intensidad, y aspirarlos con más ímpetu que el fumador empedernido que apura su cigarro con vehemencia (no todos los escritores fuman) o el bebedor (tampoco tiene que corresponderse con la figura de un escritor) que no sabe sorber poco a poco, sino que da un único y largo trago. ¡Qué desperdicio no pararse a saborear cada instante!

No pretendo introducirme a analizar la literatura que nace de las enfermedades "adictivas", aunque sí las he tomado como artificio literario y sin connotación peyorativa alguna. Más bien, son un refuerzo para dar mi parecer a cerca de las enfermedades que el autor no busca, pero irremediablemente le salen al encuentro.

Hoy, qué bueno sería poder concerse la displicencia de reconocer que nos sentimos orgullosos de cuanto vamos logrando a pesar de los problemas de salud que arrastramos y de los cuales, la inmensa mayoría de ellos nadie "percibe"... hasta que se notan. Porque les aseguro que se puede estar fenomenal de aspecto y llevar "el origen de la tragedia por dentro" (parafraseando el título).

A mi, particularmente, no me cuesta seguir con mi trabajo vocacional pese a ser ardua la tarea de "mujer-orquesta" (así me autodefino últimamente por gajes del oficio y a causa de la crisis imperante): "escritora-editora-promotora cultural hispana-ama de casa-madre-hija-mujer...". Por este orden y con puntos suspensivos... porque hay muchas más. Sí. Este es mi orden porque de ese modo el subconsciente me ha hecho escribirlo. Aunque bien puede cambiarse cuando ya sabemos que el orden de los factores no altera el producto.

La enfermedad y los escritores: cuando la enfermedad es el precio que hay que pagar, no solo lo pagamos con creces, sino que lo hacemos con la conformidad que sobreviene a la resignación. Sabemos que ya no estamos en el siglo XIX y la medicina nos dará "remedios". Y por ende, que estas "luchas" también nos brindarán la posibilidad de mirar la vida y sus retos de muy diferente modo. 

No olvido a los autores que disfrutan de buena salud para congratularme por ellos. ¿Cómo podría hacerlo cuando trabajan con mejor calidad de vida que los autores que tenemos ciertos problemas o limitaciones? Porque con salud todo es mucho más facil, espero que algún día no muy lejano, solo escribamos sobre "Literatura y Buena Salud o Los beneficios terapéuticos de la Literatura", aunque no ignoro de la existencia de algún título similar ya editado que versa sobre el tema. Mientras tanto, que la buena salud los acompañe y la creatividad a nadie abandone.

Sean felices haciendo lo que realmente les brinda dicha para vivir. Escribir. Y háganlo siempre con mucho AMOR. Ese es el ingrediente principal para que -con mejor o peor salud- nuestros proyectos vean la luz y sigamos caminando sin volver la vista atrás ni rebuscar... en "el origen de nuestras tragedias" como única fuente de nuestra creatividad...

"Fragmento de un texto del Recopilatorio de Reflexiones, Pensamientos y Citas de Alicia Rosell Escritora ©®" Galdácano, lunes 14 de octubre de 2013. Purificación Avila.

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La foto es un recorte de una revista literaria de la editorial Porrúa, de México, cuyo titular lleva el nombre de Nietzsche.

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